Un artesano

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Julien Vallée es uno de los diseñadores más destacados de la actualidad. Nació en Canadá pero su trabajo con gigantes de la talla de MTV o The New York Times recorrió el mundo. A su vez, inquieto y prolífico, realizó exposiciones por toda Europa y alzó los premios más destacados de su rubro.

TEXTO MARTIN SANTORO





Considerando que sos una especie de “artista total”, ¿cómo te definirías y a tu trabajo para alguien que no te conoce?
Siempre es difícil responder este tipo de preguntas porque estoy constantemente tratando de evolucionar a través de mi trabajo y trato de no quedarme atrapado en la misma esfera de comodidad donde todo es lo mismo de principio a fin. Me gusta probar nuevas cosas y cambiar mi acercamiento o enfoque sobre el diseño en cada proyecto.

Como diseñador gráfico, se tiene a trabajar mucho directamente con la computadora. Para mí es principalmente una herramienta y la uso solo cuando es necesaria en el proceso. En los últimos años estuve trabajando mucho con materiales, usando espacio para crear composiciones tangibles. Principalmente, he estado experimentando con papeles, ya que es un material muy fácil de manipular y rústico. Me gusta crear fantasía en mi imagen, tratando de fijar un momento particular en el tiempo donde el observador puede imaginar qué paso antes y que va a pasar después de este momento.

¿Cómo comenzó tu pasión por el diseño?
Creo que comenzó hace unos años, cuando estaba en la universidad estudiando multimedia. Las clases que teníamos eran muy diversas: iban de programación web a montaje de video, grabación de audio, programación para DVD o soportes interactivos y también diseño gráfico. Desde el principio se volvió claro para mí que estaba más interesado en la comunicación visual. Encontré que el proceso de concepción del proyecto era muy inspirador y sentí que era una forma interesante de pensar y expresar opiniones sobre diferentes tópicos, situaciones o eventos a través de trabajo personal y por encargo.

Por eso mismo, fui a especializarme en diseño gráfico por tres años en Montreal y París, donde pasé por diferentes etapas, experimentando diversos materiales, medios y dispositivos. Desde hace dos años vengo trabajando tiempo completo como diseñador y director freelance y realmente me gusta entrelazarme entre estos diferentes medios. Amo ponerme en contacto con cada aspecto del ambiente para crear un puente entre el arte virtual y manual.

¿Cuál fue la lección más importante que aprendiste en esa etapa de formación?
Creo que una de las cosas más valiosas que aprendí como diseñador es estar informado elegir para quién vas a trabajar, qué estás promocionando o vendiendo. Me di cuenta del impacto que tenemos en la sociedad y que nuestra profesión es una herramienta muy potente, que realmente puede manipular a la gente. Por eso mismo es muy importante tomar decisiones basadas en tus valores personales como consumidor más que como diseñador. Como la mayoría de nosotros, he estado trabajando para compañías que están en contra de mis convicciones y creo que es importante aprender a no hacerlo otra vez.

Ciertamente tenés una estética muy particular, principalmente por tu manejo de las formas, colores, tipografías y su fusión. ¿Cómo desarrollaste tu propio estilo? ¿Fue algo planeado o se generó naturalmente?
Creo que dejar la computadora de lado me ayudó a volver a lo básico, usando formas simples y creando manualmente tipografías con distintos materiales. Si miro dos años atrás, mi único deseo era realmente concentrarme en la dirección que yo quería desarrollar a través del diseño. Creo que nunca planeé que fuera de esta manera, pero necesitaba hacer algo diferente de lo que había aprendido en la universidad y quería entretejer diferentes disciplinas como arte, diseño, arquitectura o el video.

¿Considerás que lo más importante es aprender haciendo o que, por el contrario, una educación formal es necesaria?
Creo que aprendí muchísimo de lo fundamental durante mis estudios. Se le recomendaría a cualquiera que quiera iniciarse en el diseño. Hay muy pocos autodidactas que son capaces de formarse a sí mismos desde cero, en este y en cualquier campo. Lo importante que se aprende como estudiante es a experimentar. Después, está en uno empujar tan lejos como se pueda. Una vez que se aprende lo básico, el resto es se desarrolla haciendo. Es una pena que, en diseño gráfico, la mayoría de la gente tiende a pensar que la experimentación debería quedarse en la escuela y que no hay lugar para equivocaciones en el campo profesional. Creo que cuanto más tratás, más errores cometés pero más se aprende de ellos.

Entonces, en tu opinión, ¿qué hace a un buen diseñador gráfico?
Esa es difícil… La profesión ha evolucionado en los últimos diez o quince años, con una tecnología en constante crecimiento y el hecho de que nuestra profesión está estrechamente ligada a eso. Creo que un buen diseñador logra mantenerse alejado de las herramientas preformateadas que ofrece la tecnología. Debe pensar diferente trabajar en su propio proceso creativo, aquel que le funciona a él y que lo lleva a hacer algo diferente. Una cosa es ser creativo y otra es innovar.

¿Sentís el uso de la computadora en el diseño “deshumaniza” el proceso?
No estoy en contra del uso de la computadora. Yo mismo la utilizo y es una herramienta poderosa. Con ella, algunos pueden crear algo de la nada. Eso no funciona para mí. Necesito sentir las cosas, trabajar manualmente. También es una cuestión del mismo proceso. Yo prefiero dejar la máquina para después.

Por el gran caudal de trabajo que realizás, debe ser un gran desafío seguir innovando en todos los proyectos. ¿Cómo es tu proceso creativo?
Creo que siempre hay guías no oficiales que sigo como proceso, pero suelen cambiar de un proyecto a otro y creo que esa es la diversión. En algún punto creo que cambiar la manera en que trabajamos para cada proyecto ayuda a probar cosas nuevas, reciclarnos y evitar quedarnos en esa esfera de comodidad. Para mí, librarme de mis hábitos y ser inestable ayuda a moldear mi creatividad. Si todo está planeado de principio a fin entonces es solo producción. Lo único que sé cuando comienzo un proyecto es que hay un resultado al final.

Dependiendo del tiempo que tengo para trabajar en el proyecto, me permito mantener el proceso creativo andando hasta la última etapa. A veces, cuando entro en la parte de la producción de un trabajo particular, me doy cuenta de algunas posibilidades que no pensé durante la reflexión inicial. No me molesta empezar todo de vuelta si siento que le hace bien al proyecto.

¿Qué consejo le darías a alguien que está empezando?
Asegurate de trabajar para organismos, eventos, clientes y causas en las que realmente creas. Tus palabras hablan a través de lo visual. Que sean fuertes y claras.


Para conocer más sobre el trabajo de Julién Vallée, visitar www.jvallee.com


*Esta nota salió publicada en el sitio de la revista G7, www.revistaG7.com

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¿Qué tiene que ver esto con el rock? Nada realmente... pero es interesante conocer gente creativa de todos los ámbitos y me parecía piola subir esta nota.

La gira perpetua

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Es uno de los grandes referentes de la Rock & Pop, con programas históricos como “Tiempos Violentos” o el actual “Apagá la tele” en su haber. Además, participa como periodista musical en “Cuál es”, conducido por a Mario Pergolini. Acaba de editar “El circo del rock”, un libro donde cuenta sus experiencias de vida en el medio y el detrás de escenas de entrevistas con las principales figuras del rock mundial.

TEXTO MARTIN SANTORO
FOTO NORA LEZANO





Considerando que estás acostumbradísimo a ser el entrevistador, ¿te incomoda estar del otro lado?
La verdad es que no. De hecho, me divierte. También resulta interesante ver qué cosas me preguntan y qué no, más allá de las preguntas que “hay que hacer”. Además, te da la posibilidad de expresarte otra manera y desde otro lugar.

Después de tantos años de carrera, ¿qué te llevó a escribir el libro en este momento? ¿Se podría ver como una suerte de “balance”?
Era una fantasía que tenía desde hace tiempo y el año pasado surgió la posibilidad concreta de publicar el libro, cuando ya tenía más o menos delineado en mi cabeza cómo quería hacerlo. Siempre comentaba la idea con amigos, pero cuando surgió la oportunidad real, ahí me puse a escribir.

Más allá de que ya tenías algo delineado en tu cabeza, no es lo mismo sentarse y acomodar los datos, fechas, nombres, escribir, editar y demás. Ciertamente es un trabajo laborioso. ¿Te divirtió el proceso?
De todos los trabajos que hice, escribir siempre fue el que más me costó porque es donde se nota mayormente mi vagancia. Tal vez la radio es más espontánea en ese sentido. Escribir implica sentarte, concentrarte y dedicarle tiempo. Una vez que superé eso, me resultó divertido. Iba escribiendo de a poco, concentrándome en un capítulo a la vez, y hasta que no lo terminaba, no arrancaba el otro. Ese proceso duró varios meses.

¿También te divirtió editarlo o una vez escrito, lo entregaste y quedó en otras manos?
Yo tenía la fantasía de la editorial, el intercambio de ideas… y la verdad que no sucedió así. Una vez que terminé de escribir el libro, lo entregué y listo, no hubo cambios, más allá de correcciones puntuales. En un 99% quedó como yo lo había entregado, así que esa fantasía quedará para otra oportunidad.

¿Ya estás pensando en un segundo volumen o por ahora te estás concentrando exclusivamente en este?
Estamos pensando que, si funciona bien, es probable que el año que viene presentemos algo más. Pienso igual que con la música, donde se edita un disco y si va bien, al año lo vuelven a sacar con un dvd o bonus tracks. En ese sentido, la idea que tengo es hacer una versión extendida y agregarle unos capítulos, cambiar la tapa, retocarlo y reeditarlo para la feria del libro. La idea original era tenerlo listo para la feria de este año, pero no llegué, así que veremos qué se puede hacer para la próxima.

Una de las cosas más interesantes del libro, además de tu experiencia, son las grandes figuras que te tocó entrevistar, como Kiss, Mick Jagger y demás En el proceso, ¿fuiste desarrollando unas “reglas de etiqueta” a la hora de hacer una entrevista con personalidades como esas?
En general los encuentros son muy breves. Tenés una nota pautada y en media hora resolvés la entrevista. No suelo prepararme mucho, salvo que sea una figura muy importante como Mick Jagger, donde voy con algo más o menos diagramado para tener una guía, más allá de que después la nota te lleve a otro lugar.

Además, entrevistar a ese tipo de figuras es algo que se da muy pocas veces en la vida. En ese sentido, ¿hay alguna nota que no salió como esperabas y te gustaría hacerla de vuelta?
Por un lado, pienso que antes de volver a entrevistar a alguien, prefiero hacerlo con un músico que todavía no haya conocido. Si tuviera que elegir entre los que me faltan, creo que sería a Robert Plant o a Jimmy Page, de Led Zeppelin. De todos modos, se me ocurren muchísimos más. Últimamente estuve pensando mucho en Axl Rose y a los de The Clash que quedan vivos. En cuanto a rehacer una nota, elegiría a Coldplay porque hace unos años viajé para entrevistarlos y me falló el grabador. Sería más por eso que por el artista en sí. Hay bandas que amo, como Kiss, que tuve la suerte de entrevistar varias veces.

En esos casos, ¿te cuesta separar al Gustavo fan del periodista?
Antes me costaba más. En general, en esos casos suelo guardar mis impresiones personales para no fastidiar a los músicos contándoles mis historias. Tal vez me tomo esas licencias con artistas que, para mi, fueron muy importantes pero que no son figuras estelares.

¿Se te cayó algún ídolo haciendo una entrevista?
No, uno va aprendiendo cómo son los artistas. Una banda que me gustaba mucho y me decepcionó fue System of a Down. Hace unos años, cuando fue la primera entrega de los Premios MTV en Miami, viajé para hacer una nota con Serj Tankian, que era el cantante, y me trató bastante mal, con una pésima predisposición. Más allá de eso, trato de no desilusionarme con los músicos en persona y mantengo la imagen de los discos o arriba del escenario.

¿Por qué el periodismo de rock es una profesión tan bastardeada? Parece haber demasiados improvisados en el medio.
Es probable, pero creo que debe darse en todos los ámbitos. En definitivita, me parece que las diferencias se van estableciendo y no todos llegan al mismo lugar y ni tienen las mismas experiencias. Supongo que en el deporte pasará exactamente lo mismo

Como si hubiera una especie de “selección natural”…
Claro. En el caso de la música, no es un género que tenga una difusión masiva en televisión, por ejemplo. No hay grandes periodistas musicales en ahí porque no hay grandes espacios musicales en ese medio. Entonces, a veces te fastidia que ante una visita de los Rolling Stones o U2, el referente de Canal 13 sea Catalina Dlugi, que no tiene la más mínima idea.

De todas maneras, me molesta mucho más no tener un mayor espacio de importancia en los medios que la existencia de Dlugi. Siento lo mismo con los canales de cable. Salvo el Bebe Contepomi, no hay ningún programa que sea referente, más allá del resultado final o la opinión que tenga cada uno del trabajo que él hace.

Eso se ve claramente con la desaparición de contenidos musicales en los mismos canales de música. Ahora ponés MTV y hay más programas que videos, y ninguno tiene a la música como protagonista.
Totalmente. Me frustra mucho más eso: la falta de espacio, especialmente en la televisión, que es el medio más popular para acceder a la gente. Por suerte la radio y gráfica todavía le da espacios importantes.

Yendo a la radio, que es tu medio principal, ¿sentís que hay una falta de renovación, donde no hay lugar para una generación que ahora está en sus 20s?
Si, la verdad que sí.

Incluso pensando en la Rock & Pop: la mayoría del público o target de la radio tiene la mitad de la edad de los conductores…
No sé si es tan así, porque tenemos una base de oyentes muy amplia. Rock & Pop es la única radio en su estilo que sobrevive y perdura a través del tiempo. De todas formas, es cierto que no hay una renovación. Casi todos, cuando empezamos en la radio, estábamos en nuestros veintes y da la sensación de que en algún momento ese espacio existió y ahora no. Tal vez el estatus de leyenda que tiene la radio impida el paso para nuevas voces pero, por otro lado, no siento que haya generaciones jóvenes que estén empujando. Tal vez me equivoco y sea así justamente porque no existen esos espacios o no tienen oportunidad de hacerlo, pero desde acá no me doy cuenta que eso esté sucediendo.

Supongo que la falta de exposición se combina con que las figuras consagradas están tan consolidadas que ya son inamovibles.
Se da un poco de las dos cosas, pero es verdad que no hay una renovación. Incluso yo sigo siendo visto como parte de una generación de probable recambio y hace 15 años que estoy en la radio.

En el libro contás cómo Mario Pergolini te tuvo fe al principio, cuando arrancaste. ¿Vos estás atento a nuevos talentos?
Mas o menos realmente, porque no tengo mucho contacto. Muy pocas veces conozco gente que está interesada por trabajar en radio. Admito que cuando me llega un demo o algo así, no tengo el talento para “descubrir” un diamante en bruto. Me falta la capacidad de ver más allá. En este caso me pasa lo mismo. Cuando escucho las radios alternativas o estudiantes, es tanta la diferencia que yo no alcanzo a ver el potencial. Eso también es una deficiencia mía.

Hoy en día, ¿qué es más difícil, llegar o mantenerse?
Hoy creo que es mucho más difícil llegar. También es complicado ir subiendo escalones. Hace muchos años que estoy en la radio y se puede decir que me estoy manteniendo, dependiendo de las expectativas de cada uno. Creo que la falta de renovación a la que vos hacías referencia tiene que ver justamente con eso. Los que están se mantienen y no quieren largar.

¿Qué consejo para alguien que quiere vivir de la radio y el periodismo musical?
Me atrevería a decir que es fundamental tratar de destacarse por algún lado. Hay que buscar cuál es el espacio que hace falta cubrir. En mi caso fue ese rol de “periodista especializado”. Hay que tratar de ubicarse y proponer algo diferente. Muchas veces pasa que se ofrece lo que ya está y eso quita brillo. Diferenciarse es clave.


*Esta nota salió publicada en el sitio de la revista G7, www.revistaG7.com

Mercury Rev: Opus 40

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Fusionando culturas

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Daisuke “Dice” Tsutsumi es el Director de Arte de Pixar, la compañía de animación más importante del mundo. Además, realizó diversas novelas gráficas aclamadas mundialmente, así como pinturas en óleo, presentadas en principales museos de Europa. Hablamos con esta usina de creatividad para conocer a la persona del artista.

TEXTO MARTÍN SANTORO





¿Cómo comenzó tu pasión por el dibujo?
Siempre me gustó dibujar, pero nunca pensé que era un buen artista. Había tantos chicos a mi alrededor que podían hacerlo mucho mejor… Además, yo era un fanático acérrimo del baseball y jugué toda mi vida mientras crecía. Nunca pensé que me ganaría la vida como artista. Cuando fui a Estados Unidos por primera vez, para ir a la universidad, mi inglés no era suficientemente bueno como para tomar otras clases que no fueran de arte. Una vez ahí, realmente me gustaba dibujar y pintar. Así es como arranqué.

Más allá de esta cuestión circunstancial, ¿por qué te inclinaste hacia las artes visuales?
No estoy seguro. Todos en mi familia son escritores: mi padre y mi hermana hacen no-ficción y mi madre es poetiza, de modo que no sé por qué me incliné más por lo visual que por lo literario. De todos modos, también estoy interesado en eso. Algún día me encantaría escribir e ilustrar mi propia historia.

¿Por qué pensás que tu arte es tan atractivo para alguien en Estados Unidos, Japón o Argentina?
No sé si mi trabajo es atractivo en todos lados, pero sí obtengo respuestas similares de de las personas en lugares distintos del mundo. Tal vez pasa porque nunca trato de ser un artista que no soy. En otras palabras, me mantengo fiel a lo que amo y siento, a diferencia de lo que otros esperan de mí.

Hay una equivocación al considerar que uno tiene que crear su propio “estilo original” para tener éxito. Creo que eso puede ser malinterpretado por muchos artistas jóvenes. Tu originalidad solo viene de vos y eso es algo que no podés crear ni ocultar. Si te mantenés fiel a vos mismo y seguís lo que te interesa, en vez de lo que quieren los demás, entonces tu originalidad se va dar naturalmente. Personalmente, no quiero tener mi propio “estilo” porque busco seguir evolucionando y aprendiendo cosas que me gustan.

Habiendo nacido y crecido en Japón, pero educado en Estados Unidos tenés un poco de cada mundo. ¿Considerás que tu educación oriental y occidental se complementa a la hora de crear?
Totalmente. Estoy muy entrenado en el arte occidental pero, de alguna manera, mi identidad japonesa emerge a través del arte. La naturaleza gráfica del Manga (comic japonés) o incluso Ukiyoe vive en mis genes.

¿Qué representa para vos ser Director de Arte en Pixar?
Trabajar para un film animado es un desafío tremendo. Uno colabora con muchísimos otros artistas talentosos: algunos son ilustradores visuales, otros animadores o técnicos en computación, etc., pero todos son súper talentosos y ese es un ambiente fantástico para crecer. Eventualmente me encantaría usar esta experiencia para hacer algo propio. En este momento, como Director de Arte, mi principal tarea es ayudar al director a lograr la mejor imagen para su film. Disfruto el desafío pero, al mismo tiempo, me encantaría contar mi propia historia en algún futuro.

¿Qué te atrae de los films animados?
En este momento, el trabajo en animación es un gran terreno educativo para mí. Me ayuda a convertirme en un mejor artista. Todavía tengo que ver cómo puedo usar esta habilidad para lo que realmente quiero hacer. Puede ser una película, un libro para chicos o una galería de pinturas.

Por tu contexto laboral, el trabajo en equipo es algo casi esencial. En tu caso, ¿es algo a lo que te acostumbraste o preferís trabajar así en vez de hacerlo por tu cuenta?
Amo trabajar en equipo. Trae un montón de desafíos, pero cuando las cosas hacen “clic”, uno puede crear algo magnífico que tal vez nunca lograrías solo. Crecí practicando deportes en equipo y tal vez es por eso que amo el esfuerzo de grupo. De todos modos, esto no implica que no disfrute trabajando solo. Hago mis ilustraciones solo, en casa. Me gusta mucho la libertad y el control que te da ese contexto también.

A pesar de que tenés un trabajo muy demandante, seguís ilustrando por tu cuenta, llevando adelante proyectos como novelas gráficas y demás. ¿Cómo hacés para separar tu labor personal de la que realizás para Pixar y, al mismo tiempo, mantenerte creativo en todos los frentes?
Eso es algo que dicen todos mis amigos: siempre haciendo dos o tres trabajos de tiempo completo (risas). Ahora que estoy casado, a mi mujer no le gusta tanto que esté siempre con algo, corriendo para todos lados, especialmente considerando que muchos de mis proyectos no representan ganancias monetarias. De todos modos, es algo que me gusta hacer. Nuevamente: para mí, trabajar en Pixar es una gran educación. Pero todavía necesito crear mi propio trabajo o hacer algo “inspirador”. Como muchos otros artistas, para mí, la inspiración es la clave de la supervivencia.

¿Qué te inspira?
Muchísimas cosas: la naturaleza, lo cotidiano… pero por sobre todo, la gente.

¿Qué consejo le darías a alguien que está comenzando su carrera?
Le diría que se apasione por lo que hace y nunca se enrede en “el producto final”. Si amás lo que haces, el resultado siempre va a ser menos importante que el proceso. Tu éxito puede no ser lo que los demás te dicen que es.

Para conocer más sobre su trabajo, visitar www.simplestroke.com


*Esta nota salió publicada en el sitio de la revista G7, www.revistaG7.com

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Idioma universal

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Un argentino y tres británicos conforman The Draytones, una de las bandas más interesantes de la nueva escena mundial. Tras sus presentaciones en las Islas Malvinas y en La Trastienda bonaerense, hablamos con Gabriel Boccazzi, guitarrista, cantante y la fracción nacional de la banda.

TEXTO MARTÍN SANTORO





¿Cual es el concepto detrás del “Friendship Tour”?
Fue un desprendimiento de la idea de ir a tocar a Malvinas y de nuestra formación cosmopolita. Es la música yendo a buscar el encuentro entre las personas, más allá de las ideologías políticas o religiosas. No es la intención enarbolar ninguna bandera pacifista, pero es una consecuencia directa de lo que naturalmente somos.

¿De dónde surgió la idea de ir a tocar a Malvinas?
Al principio, la idea de ir a tocar a Malvinas nació como un juego, esas cosas que uno desea sin pensar si realmente se puede hacer realidad o no, hasta que hace poco más de un año recibimos un mail de un ex combatiente, Gabriel Sagastume, que había visto el parche de nuestra batería con las dos banderas integradas (la bandera de la unión y la bandera argentina). Nos agradecía por la emoción que le producía el logo y nos deseaba que algún día pudiéramos ir a tocar a las islas como un pequeño aporte en la integración cultural y a un proceso de pacificación. Eso nos envalentonó a tomar en serio la idea de hacer la gira.

¿Cómo lo tomó el público local?
Nos recibieron muy bien. Al principio hubo que vencer algunas barreras ya que en el Pengüin News, el diario local, una editorial había sugerido que, por la cantidad de personas que nos acompañaban (nuestros managers, el staff técnico y un equipo de documentalistas), íbamos con intenciones políticas. Por suerte se dieron cuenta que nuestra visita era únicamente artística y se relajaron… al punto que hasta nos empezaron a abrir las puertas no solo de los bares sino de sus casas para que hiciéramos sets privados.

¿Cuál es el recuerdo más grato o la lección más importante de su paso por allá?
Todo. La gente, los paisajes. Tantas historias… Fue una experiencia inolvidable. La lección más importante fue, quizás, haber aprendido de Gabriel Sagastume el amor por la vida. Hace 27 años, Gabriel estuvo enfrentando a casi todas las miserias humanas juntas. Es el sobreviviente de una locura y, sin embargo, era el más centrado de todos los que estábamos allá. Fue como un cable a tierra, un padre cuidándonos. Entre tantas emociones contrapuestas, lo buscábamos con la mirada y lo encontrábamos riendo o bailando. Entonces supimos inmediatamente que nuestra visita a las islas estaba bien, que estábamos haciendo lo correcto.

¿Les molesta que los medios, en general, antes de definir a la banda por su estilo musical lo hagan por sus nacionalidades?
No, para nada. Lo importante es que se valore y disfrute la calidad de nuestra música. Al fin y al cabo, nosotros mismos interponemos el “anglo-argentina” o “argentino-británica” al nombre de la banda.

En ese sentido, ¿se puede decir que lo toman y convierten en un rasgo diferenciador?
Sí, todas las bandas tienen un rasgo que las hace distintas. Nosotros tenemos nuestro origen. Nos enorgullece ser esto, una banda que honra sus raíces.

¿Consideran que la música es un resultado del abrazo de distintas culturas o trasciende los bagajes de cada uno?
Nosotros, los cuatro Draytones, somos ese abrazo entre culturas, y la música una amalgama que trasciende nuestros bagajes.

¿Cómo es trabajar con las distintas idiosincrasias, tanto dentro de la banda como del público?
Por suerte todo fluye libremente, la música habla su propio idioma. En cuanto a las distintas idiosincrasias, la única diferencia entre los chicos británicos y yo es que ellos llegan puntuales a todos lados (risas).

Su sonido remite a los 60s beat y mod de Inglaterra, con guiños a los Kinks, por ejemplo, pero también hay un elemento que los vincula a los primeros Gatos, para arrimar las dos orillas. ¿Qué los atrae de ese estilo?
Lo que nos atrae más que nada es la eficiencia de una estructura simple, el sonido crudo de los instrumentos, la complejidad de las armonías vocales, el cuidado de las melodías, el color y la alegría. Las bandas que más nos influenciaron son muchísimas, entre las que están los Kinks, The Who, Los Gatos Salvajes, The Beatles…

¿Cómo fue trabajar a la par de un referente absoluto como Paul Weller?
Fue un verdadero honor que nos haya elegido para acompañarlo en su gira británica. Es una persona de perfil muy bajo y, hasta me atrevo a decir, un poco introvertido. También fue una experiencia para nosotros haber tocado, como consecuencia de eso, en los mejores teatros del Reino Unido con un equipo técnico de punta que nos permitió oír nuestra propia música con una amplitud y calidad de sonido que hasta ese momento sólo habíamos tenido en algunos mega festivales como el Summer Sonic en Japón.

Su crecimiento fue exponencial y en muy poco tiempo. ¿Estaban preparados para tanto tan pronto?
No, no estábamos preparados. Igual, no fue tan pronto tanto (risas).

¿Qué es lo mejor y lo peor del rol de “gran promesa de la música”?
No creo que seamos una “gran promesa de la música”. Más que prometer nos gusta hacer realidad. Y esa realidad es llevar nuestra música a quién quiera oírla o bailarla, sobre todo a lugares tan cercanos como Japón o las Islas Malvinas (risas).


*Esta nota salió publicada en el sitio de la revista G7, www.revistaG7.com

Spinetta y las bandas eternas

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Claramente hay un antes y un después de lo vivido en el estadio de Vélez. Esa sensación inigualable de estar viendo algo absolutamente histórico, donde la realidad está a la altura de la leyenda, es realmente insoslayable. A este gigante emocional traté de dedicarle mi columna de hoy.




Ariel Minimal & Amigos en el ZAS

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ARIEL MINIMAL
5 de diciembre 2009
C.C. ZAS

Una firme muestra de la musica que sí importa en esta tierra.

El MySpace de Ariel Minimal.

Para ver más fotos, visiten mi Flickr.



La fiesta interminable

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Las Fiestas Clandestinas se convirtieron en uno de los fenómenos más notables de la cultura joven porteña de los últimos años. En plan de autogestión absoluta, convocan a 3000 personas todos los fines de semana y siguen en constante crecimiento. Hablamos con con Achu Jelin y Eduardo Sempé, sus creadores.

TEXTO MARTIN SANTORO





¿Cómo surgió la idea de las Fiestas Clandestinas?
Comenzamos organizando las Fiestas del Bonete y las TNT. Las hacíamos en lugares poco convencionales donde combinábamos buena música, elementos circenses, gente linda, cerveza libre y un ambiente relajado. En un momento decidimos juntar fuerzas y armar la Fiesta Clandestina. Nuestro único objetivo era generar un espacio como los que teníamos, con entrada popular, buenas bandas de música, espectáculos de circo y por sobre todo, que la gente encuentre un lugar seguro y divertido. De ahí surge el slogan “Nada debería estar prohibido”: somos todos iguales y cada uno puede hacer lo que quiera mientras no moleste al de al lado.

¿Por qué consideran que se popularizaron tanto?
Principalmente porque la entrada es barata. Las fiestas grandes cuestan $20 y las más pequeñas $15 o $10. Además, siempre se realizan en lugares completamente habilitados con todos los servicios como corresponde. Generalmente toca una banda, ves un show de circo y bailas toda la noche. Como si fuera poco, la barra es económica y, por sobre todas las cosas, te tratamos bien. Nos dedicamos mucho a que la gente este contenida por nosotros, los organizadores. Ante cualquier cuestión estamos presentes y damos la cara. Eso la gente lo nota y es fundamental.

¿Sienten que apuntan a un público que estaba descuidado?
No se si descuidado es el término correcto. Ciertamente es un público que quiere divertirse sin prejuicios y sin que nadie los moleste.

¿La gente tuvo una aceptación inmediata?
Definitivamente. Es una propuesta muy tentadora y distinta al resto. Además, ya teníamos una base de público con las Fiestas del Bonete y las TNT.

Aproximadamente, ¿cuánta gente asiste a cada fiesta?
A la edición que hacemos todos los sábados (en Sarmiento 777) asisten entre 700 y 900 personas. Las realizadas los viernes o feriados en el Teatro de Flores, 2000.

Uno de los atractivos fundamentales de las fiestas son las bandas que tocan, ya que uno puede encontrarse con grupos de primera línea como Massacre y Kapanga, y otras no tan conocidas. ¿Con qué criterio eligen?
Por sobre todo, son bandas que nos gustan. Lo más importante para nosotros es que tengan un balance de buena música y buena onda.

Con la entrada a un precio tan accesible, ¿cómo hacen para mantener los costos?
Nosotros buscamos ser populares sin olvidarnos de la realidad que vivimos. Por mas que tengamos ganas, no podemos cobrar una entra que la gente no pueda pagar. A veces hacemos fiestas sabiendo que el saldo económico de la noche va a ser muy bajo o nulo, pero no importa porque toda nuestra gente trabaja y para nosotros eso es importante. No es que hacemos caridad, pero es algo que tenemos en cuenta. De todas formas, por suerte nos va bien. Trabajamos mucho y ganamos lo suficiente como para poder seguir haciendo esto que nos gusta tanto: vivir de fiesta.


*Esta nota salió publicada en el sitio de la revista G7, www.revistaG7.com

El ABC del Blues

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La columna de radio de hoy estuvo dedicada al disco de John Mayall y los Bluesbreakers con Eric Clapton. Sin dudas, se trata de uno de los álbumes más emblemáticos del blues y del propio guitarrista, ya que deja de ser una jóven promesa para convertirse en una autoridad en la materia. Acá se puede escuchar con claridad cómo hace una relectura de los clásicos para elaborar un sonido y una personalidad propia, que marcaría a toda una generación y, meses más tarde, explotaría de lleno con Cream.

PARTE 1





PARTE 2






Ariel Minimal en La Plata

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ARIEL MINIMAL
12 de noviembre 2009
Ciudad Vieja - La Plata

Sin duda alguna, uno de los eventos musicales más significativos de mi vida. "Puedo decir muchas cosas, pero hoy prefiero escuchar...

El MySpace de Ariel Minimal.

Para ver más fotos, visiten mi Flickr.



Duff McKagan: El sobreviviente

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Fue bajista de los Guns n’ Roses y Velvet Revolver. Llevó al límite el cliché de “sexo, drogas y rock & roll” y vivió para contarlo. Ahora formó Loaded con un grupo de amigos, acaba de editar su disco y se prepara para desembarcar en Argentina. RevistaG7.com habló con él antes de sus shows en El Teatro y el festival Pepsi Music.

TEXTO MARTÍN SANTORO


Alineación al centro


Esta banda tiene un sonido que no se puede asociar con los Guns n’ Roses o Velvet Revolver. Considerando que el disco acaba de ser editado en Argentina y no muchos los conocen, ¿cómo definirías a Loaded?
Me encantaría tener una respuesta, pero me cuesta muchísimo definir la música con palabras. ¿Querés saber de qué se trata? Comprá el disco, bajalo o vení al show.

Bueno, en su sitio (www.duff-loaded.com) se declaran como una banda “con la ética del punk y la actitud del rock, con el sonido de Inglaterra de los 70s”.
La verdad que no sé quién escribió eso, pero yo no fui (risas). Es simplemente una banda de rock & roll, más lograda que algunas, menos lograda que otras. En la primera época de los Guns n Roses la gente me hacía la misma pregunta y tampoco sabía cómo responderla. ¿Cómo podría definir esa banda en 1987? “Bueno, es más rockera que algunas, menos rockera que otras, pero suena a nosotros”. Lo mismo podría decir de esta.

Después de todos estos años, ¿seguís disfrutando vivir de gira?
Viajar está bueno, especialmente cuando sabés que tenés tres o cuatro fechas en un lugar como Buenos Aires. Para una banda de rock, tocar acá es una de las mejores cosas que le puede pasar. Tocar en vivo es “lo que hago”. Antes pensaba que a cierta edad me iba a retirar, pero no sé realmente qué es el retiro. Veo a tipos como Iggy Pop, que siguen mejorando con los años, y pienso que no tengo motivos para parar.

¿Sentís que con esta banda estás teniendo algo que le faltaba a las anteriores?
Creo que todos los conjuntos están en la búsqueda de “la gran canción” que aun no han escrito. Esta agrupación es única, pero no tiene nada que quiera reemplazar de las otras en las que he estado. Loaded es una creación de cuatro amigos, realmente, trabajando como iguales. Somos una simple banda con buenas canciones, tratando de llegar a una mejor.

En ese sentido, sos como un constante optimista.
No sé si optimista, pero sí siento que hay una gran canción apenas fuera de mi alcance y que, si me estiro un poco, podría alcanzarla.

Juzgando por los videos de la sesión de grabación para este último disco, ustedes parecen más un grupo de amigos que hace música que una banda “profesional”.
Por suerte somos grandes amigos. Además, no ganamos mucha plata, entonces esa parte de nuestras vidas no se interpone entre nosotros. No hay suficientes negocios como para que se generen conflictos… aunque nos gustaría (risas).

Generalmente, el bajista suele pasar más desapercibido sobre el escenario. Ahora que tocás la guitarra y cantás, cambió mucho tu nivel de exposición. ¿Te sentís cómodo siendo la figura central?
La verdad es que para mí no hay diferencia. Tocar el bajo es un poco más complicado si querés cantar. Con la guitarra rítmica se me hace mucho más fácil. Por suerte los chicos en la banda son grandes músicos, así que cuando subo al escenario estoy muy tranquilo en ese sentido.





Hay muchos artistas a los cuales les molesta hablar de su pasado. En tu caso, ¿abrazás la historia o sos de los que prefieren apegarse al presente?
Lo abrazo completamente. ¡Mi pasado es genial! De todos modos, conozco a ese tipo de artistas que odian que les recuerden sus trabajos anteriores. Yo creo que eso es tonto. Por ejemplo Lou Reed, al que ni se le puede hablar de Velvet Underground. “Flaco, ¡superalo! ¡Estuviste en Velvet Underground! ¡Date cuenta!” (risas).

¿Cómo balanceas todo tu repertorio a la hora de hacer una lista de temas para los shows?
Agarro un poco de todo. Principalmente, son temas de Loaded, pero cuando hacemos algún concierto grande, agregamos algo de los Guns.

¿Por qué no hacen ninguno de Velvet Revolver?
Supongo que sería raro tocar canciones de una banda que todavía sigue, más allá de su estado de pausa indefinida.

¿Estás al tanto de las carreras de tus ex compañeros?
No mucho realmente. Cada tanto hablo con Slash porque somos muy amigos. De los demás me voy enterando porque alguien me cuenta o leo las noticias.

Imagino que habrás escuchado lo nuevo de Guns n Roses. ¿Sentís que esta versión de la banda está “diluyendo” el legado de la formación original?
No tengo nada que comentar sobre eso.

¿Disfrutás de la misma manera tocar en un estadio repleto que en un club para dos mil personas?
A veces es mejor tocar en un lugar más chico, especialmente si está repleto. En particular porque yo recuerdo ser parte de ese público y estar, por ejemplo, entre los doscientos tipos que fueron a ver a The Clash en tal lugar. Tal vez para la banda no estuvo muy bueno pero, para mí, esa cercanía fue mágica. Con Loaded hemos tocado en todos los contextos, desde festivales multitudinarios hasta bares. He pasado por bandas súper exitosas, constantemente de gira por estadios, lo cual es genial por el rugido del público, pero no es tan bueno cuando te das cuenta que estás a setenta metros de la primera fila. Ciertamente hacés más plata así, pero también gastás mucho más en costos de producción. Para mí, lo ideal sería una audiencia de dos mil personas en todos los lugares a donde vas a tocar. De esa forma, no sería demasiado ni muy poco, podrías ganar plata y todo funcionaría como una máquina. Está un poquito por sobre “de culto” y por debajo de “mega”.

Hoy en día parece que sólo una banda como U2 puede llenar estarios alrededor del mundo, y la brecha entre esas bandas y el resto es cada vez mayor, dejando vacante un término medio. ¿Cómo ves a la industria hoy en comparación a lo que era cuando comenzaste?
Creo que uno siempre quiere lo que no tiene. Recuerdo cuando los Guns n Roses tocaban en clubes y después pasábamos un cuaderno para que la gente anotase sus correos para mandarles información… y no me refiero a sus emails sino a su dirección, código postal y todo eso. En aquel entonces, hubiésemos matado por tener algo como Internet, donde podés promocionarte hacia todo el mundo desde tu sitio.

Pero eso también lleva a tener veinte mil bandas para escuchar, pero muy pocas que realmente valgan la pena. De alguna manera, hay una especie de sobre exposición…
…si, hay argumentos para los dos lados. Hoy en día, mi hija de 12 años me busca bandas en MySpace de las cuales nunca había escuchado y están buenísimas. Te aseguro que no era tan fantástico en los 80s. No hay que romantizarlo tanto. Implicaba un montón de trabajo y muchísimas bandas quedaron en el camino.

A lo largo de tu carreta lo viste todo, hiciste todo y sobreviviste a todo. ¿Qué consejo le darías al Duff McKagan de 20 años que tiene una vida por delante?
“Cuando estés tocando en Sacramento y veas una botella que viene de frente, ¡agachate!” (risas). Hablando en serio: “no tomes… tanto”. Pero al mismo tiempo, ese camino me ha llevado a donde estoy hoy, y estoy muy contento de estar acá. Ciertamente hubo un tiempo en el cual no debería haber estado, entonces trato de reírme de todo lo que hago. Hay gente que se toma las cosas demasiado en serio, especialmente con las bandas por las que pasé, las cosas que hice y demás. En esos momentos, doy un paso hacia atrás y me río. En el fondo, no sé si me daría algún consejo porque las lecciones me llevaron a donde estoy hoy, y eso no lo cambiaría por nada.


Duff McKagan’s Loaded va a tocar esta noche de viernes (05/11) en El Teatro de Colegiales (av. Federico Lacroze 3455) y mañana, sábado (06/11), por la tarde en el festival Pepsi Music realizado en el Club Ciudad de Buenos Aires (Av. Libertador 7501).


*Esta nota salió publicada en el sitio de la revista G7, www.revistaG7.com

Caballo loco

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Cuando sea grande quiero ser Neil Young de joven...


Nuevos caminos

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Juan Subirá es mucho más que el tecladista de Bersuit Vergarabat. Por más de 20 años sus composiciones han engalanado cada disco de la banda. Ahora acaba de editar su primer trabajo solista, “Fisura expuesta”, y no parece tener ganas de parar.

TEXTO MARTIN SANTORO

¿Por qué el título “Fisura expuesta”? Ciertamente transmite una imagen fuerte.
Para mi tiene mucho que ver con la elección de las canciones. Cuando yo empecé a pensar en el disco, hace dos años, sentí la necesidad de encontrar un lugar para poder mostrar este tipo de composiciones, que eran difíciles de ubicar en Bersuit justamente por el peso y el contenido. Si bien, históricamente, dentro de la banda tuve canciones “pesadas”, sentía que no era el contexto más adecuado. Entonces empecé a pensar en un disco con un concepto donde pudiera ubicar estos temas y, de alguna manera, expresar una identidad a través de eso. De ahí viene el título.

Siendo que la banda no era el vehículo adecuado, a la hora de componer, ¿vos separabas qué era para Bersuit y qué era mejor guardarlo para otro proyecto?
La verdad que si, hay muchas canciones en las que pensé eso, si bien Bersuit nunca fue una banda muy determinada en su estilo y es bastante variada. Dentro de un disco podés encontrar de todo. Casi todas estas canciones son bastante antiguas. A través del tiempo fueron viviendo varias situaciones. Muchas fueron quedando en el camino a la hora de elegir temas para los discos o incluso se pensaron para otros proyectos. Lentamente, se fue conformando ese repertorio.

¿La decisión de sacar este disco se dio en forma natural o generó un peso que tuviste que cargar?
Obviamente, cuesta tomar este tipo de decisiones por varias razones. Una es que a tus compañeros puede no gustarles. La otra es que te tenés que hacer cargo de un montón de cuestiones de forma personal. De todos modos, esa fue la idea: elegir las canciones, producir, buscar mi propio sonido, etc.

Indudablemente es un rol mucho más protagónico, con todas las responsabilidades que eso conlleva.
Exacto. Entonces busque un poco eso. Cuando empecé a manejar esta idea y en mi cabeza estaba más “redonda”, lo primero que hice fue comentarles a mis compañeros que quería hacerlo, que me entusiasmaba mucho.

¿Lo aceptaron de inmediato o fueron medio reticentes a la idea?
Por suerte los chicos me acompañaron. Incluso tocaron en el disco, me prestaron instrumentos… Todos participaron a su manera.

Tu decisión coincidió con una época en la que a varios de tus compañeros les picó el bichito de hacer algo por su cuenta. En ese sentido, ¿te da “miedo” que le tomen el gusto y que Bersuit quede en una pausa permanente?
(Risas) La verdad que después de 20 años de estar juntos con Bersuit, compartimos infinidad de situaciones: momentos de éxitos, gloria y diversión pero también otros de fracaso y dolor. Esta es una instancia nueva para la banda, que tampoco fue planificada. Si bien les picó el bichito, cuando yo les comenté a los chicos que iba a hacer mi disco, les dije que estaría bueno que ellos hagan los suyos también porque esto, de alguna manera, podría descomprimir. De esta forma, uno puede volcar muchas de sus inquietudes en ese lugar. Después vemos cómo sigue Bersuit.

Además, tocar con otros músicos también es una experiencia importante que da una nueva energía.
Personalmente, vengo juntándome con gente por fuera de Bersuit desde hace muchos años. Eso siempre está bueno porque te alimenta y genera oxigeno. Yo lo veo como algo positivo desde el punto de vista musical. Después, las cuestiones humanas es algo que tendremos que aprender a manejar. Si eso nos impide hacer lo que nos gusta, que es música, obviamente va a conspirar para lo que pueda producir Bersuit a futuro. Pero como te dije, la banda pasó por infinidades de instancias y las ha sabido llevar. No creo que esto sea un problema.

¿Cómo surgió la idea de invitar a gente como Palo Pandolfo, Flavio y Calamaro para el disco?
Trato de prestarles atención a los artistas que me gustan, como es el caso Calamaro o Palo. Cuando hay una relación, intento generar una amistad.

Está bueno que el factor humano acompañe al musical.
Eso tiene mucho que ver porque yo los llamo desde ese lugar. Aparte, son muy buenos músicos y podían responder a los planteos que yo les hiciera. En ese sentido estoy muy contento porque las participaciones fueron impresionantes.

Haciendo un poco de futurología e imaginando tu carrera solista, ¿tendría el mismo peso o protagonismo que Bersuit o se tendría que adaptar a sus tiempos?
Cuando empecé este proyecto ni siquiera consideré armar una banda porque no creí que Bersuit iba a parar y sabía que no me daba la energía para hacer las dos cosas. Pensaba que podía presentar el disco una vez y con eso conformarme. Después, cuando empezó lo de Gustavo [Cordera], quién también planteó que quería hacer lo suyo, empecé a ver que necesitaba otra cosa. A partir de ahí decidí darle prioridad a lo mío, lo cual es muy lindo porque empecé a encontrar un montón de cosas que en la banda, por alguna u otra razón, no se daban. Entonces, volqué muchas inquietudes que tenía en este trabajo nuevo. En cuanto a Bersuit, después se verá cómo se dan las cosas cuando vuelva. No sé bien cómo seguirá todo porque ahora estamos frente a un panorama nuevo. Hay que ir preocupándose por el día a día. Cuando planifiqué, me equivoqué.


*Esta nota salió publicada en el sitio de la revista G7, www.revistaG7.com

Entre penumbras

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Alejandro Burset
pasó del periodismo a convertirse en uno de los fotógrafos más destacados del mundo de la publicidad y la moda, trabajando también para prestigiosas publicaciones como AtEdge. Recientemente, su inquietud artística lo llevó a editar “Walking in the Shadow”, su tercer libro.

TEXTO MARTIN SANTORO

¿Cómo pasaste de ser periodista a convertirte en fotógrafo?
Fue por una circunstancia de la vida. En un viaje. Estaba realizando una entrevista y no habíamos ido con fotógrafo. Contratamos uno en Paris. La revista con la que trabajaba, tenía un estilo bastante especial. Y el señor que contratamos no nos entendía. Entonces le dije de inconsciencia. Le propuse que ponga la cámara en program y que yo las hacía. Desde ese día, me enamoré.

¿Qué fue lo que más aprendiste de tu experiencia como corresponsal?
Aprendí a estimular la creatividad. Tanto para conseguir los reportajes que eran difíciles, como para llegar a donde sea que fuese a tocarme para realizar el trabajo y poder tener una buena doble página como mínimo. Ese ejercicio me sigue acompañando aún hoy. Es como un juego. El día que se acaba esa práctica, uno empieza a morirse un poco.

¿Cómo conjugas las necesidades del medio con tu visión estética o artística?
La verdad nunca pensé en eso, de hecho soy de no intelectualizar lo que hago y dejarme llevar por las entrañas, por las vísceras. Creo que si lo que uno hace es auténtico, siempre va a tener un medio donde pueda ser mostrado. La prioridad siempre fue, es y será divertirme. Amo lo que hago y soy un afortunado de poder vivir de lo que me apasiona. Trato de ser siempre el mismo. Aunque, obviamente, tengo más libertad para mis proyectos personales que para un cliente. Pero la esencia es la misma.

¿Cuál es la diferencia entre un reportero gráfico y un artista para vos?
Creo que el reportero gráfico tiene la necesidad imperiosa de abrazar el presente para hacerlo historia, retratar la historia desde los acontecimientos. Mientras el artista se abraza del pasado, presente o futuro para transformarlo en lo que sea que le permita dejar salir a volar cada uno de sus sueños, sensaciones, emociones y miedos.

¿Qué te atrae de la fotografía de moda?
Cuando comencé con la fotografía, lo hice mirando fotógrafos de moda, me encantaba. Es como un mundo de sueños, donde uno puede jugar con los elementos más excitantes que existen… mujeres, luz, creatividad. Es un mundo donde todo puede ser un juego. Eso es lo que moviliza todo lo que hago, jugar.

Walking in the shadow presenta una estética de penumbras, lo cual parece una postura casi antagónica con la de un fotógrafo tradicional, que suele ir hacia la luz. ¿De dónde viene esa fascinación por las sombras, por la oscuridad?
Me fascina lo que se puede hacer con la luz, es increíble. De esa fascinación nació mi interés por las sombras. Alma gemela de la luz, una sin otra no podrían existir. Lo que más me apasiona sobre esto, es lo increíble que puede ser encontrar en las sombras, detalles. Descubrirlo solo, sin que a uno se lo muestren todo de un solo golpe. En la noche, las sensaciones se vuelven mucho más intensas. Es como si se generase una tención por lo que no se puede ver, por lo que está pero no vemos.
Igualmente, ninguna de mis fotos están realizadas de noche, todo está hecho de día. Es pura técnica fotográfica lo que lo transforma en lo que son finalmente. Una especie de proyección de un sueño.

Las fotos transmiten un sentimiento de abandono, oscuridad, marginalidad. ¿Qué te inspiró a la hora de crear esos personajes?
Todo tiene que ver con uno. Uno está ahí, por todos lados. No hubo una intelectualización de porque hacerlo, sólo lo deje salir. Nació como nacían y nacen día a día las ideas, las iba sintiendo y si me generaban esas cosquillas en las entrañas, era que tenía que ser.

¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?
En todos los que pueda. En todos los que me saquen una sonrisa. Los que me generen esperanzas, los que me movilicen el corazón. Fotografiando globos rojos, mariposas monarcas, nubes de chocolate, barriletes de color, cometas, triciclos. Todo lo que sea que cuando termine el día, me recuerde que hacer lo que hago, es genial. Somos unos afortunados por vivir así.

Para conocer más sobre Alejandro Burset, visitar www.aleburset.com


*Esta nota salió publicada en el sitio de la revista G7, www.revistaG7.com

Melodías cálidas

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TEXTO MARTIN SANTORO

Dancing Mood es una fuerza musical que trasciende las fronteras estilísticas. Con base en el ska, han coqueteado con el jazz y el soul con total soltura, reintroduciéndolos a nuevos públicos. De Marley a Monk hay galvanizado décadas y géneros con su impronta.

Ciertamente, también son mucho más que una orquesta instrumental. En vivo, cada canción suele ser un disparador a improvisaciones que no sólo evidencian el talento de sus integrantes sino que representan una frescura propia de aquel que no lleva un guión sino que se mete en el momento y fluye con la melodía.

Durante varios años, Dancing Mood ha hecho del escenario Niceto un segundo hogar. Para festejar sus 100 recitales allí, la banda organizó un festival gratuito al aire libre en pleno Palermo. Este sábado, desde las 3 de la tarde, la gente podrá acercarse a Niceto Vega y Humboldt para disfrutar de una gran celebración.

La banda estará acompañada por una orquesta con más de 70 músicos en escena, tal como hicieran para sus presentaciones en el Teatro Opera y en el estadio Luna Park. Además, Actitud María Marta, Misterio, Papas ni pidamos, Motoraza y una banda sorpresa acompañarán la propuesta como teloneros.

Como si fuera poco, acaban de sacar un EP de seis canciones titulado “On the sunny side of the street” y prometen más lanzamientos para fin de año. En este contexto de estrenos y ansias nos encontramos con Hugo Lobo, lider, alma máter de la banda y cerebro detrás de todo esto.

¿Por qué eligieron lanzar un EP, que es un formato acotado, en vez de estirarse y grabar un disco entero (LP)?
Básicamente porque estamos sacando un disco triple antes de fin de año. Estos seis temas que salieron ahora no van a ser parte de eso. El EP es para este evento que vamos a hacer, para insertarlo en el marco de la celebración de los 100 Nicetos. La idea es que el sea un condimento para la fiesta y que el que lo compre tenga la posibilidad de ganarse alguno de los premios que sorteamos.

Respecto al EP, ¿cómo armaron el repertorio? ¿Por qué eligieron esos temas?
Hice la selección del mismo modo que lo hago para cualquier disco de Dancing Mood, aunque más encarado para el lado de clásicos del soul y el jazz. Participa Pauline Black, la cantante de The Selecter [referentes del Two Tone y el Ska en Iglaterra a fines de los 70s] que la traje para esta fecha también, así que vamos a seguir grabando con ella para varios proyectos más. También están Deborah Dixon y Pablo Molina aportando voces en dos temas.

A la hora de grabar, ¿les cuesta traducir el vivo al estudio? Ustedes hacen de la improvisación un elemento clave en su música. Cuando encaran un disco, ¿cuánto margen hay para eso?
No nos cuesta. En realidad tal vez es más un tema para el que lo escucha, que va a tener siempre el mismo solo porque así está registrado, pero las grabaciones son bastante “en vivo” para nosotros. Sí se respeta la línea del tema, lo que es la melodía, pero hacemos todo como si estuviésemos arriba de un escenario.

Este show que están armando para festejar los 100 Nicetos implica una gran movida. ¿Cómo organizan la logística de llevar a más de 70 músicos y tenerlos en escena, tocando con ustedes? Debe ser un escollo hasta en las cosas cotidianas como ensayar todos juntos…
Bueno, es complicado pero por suerte tenemos un grupo de trabajo de gente que está abocada a la movida y la entiende perfectamente. Sabe que es una cosa inusual también para un músico instrumentista, hablando de la orquesta, tocar con una banda instrumental y hacer algo tan grande como esto. Eso seduce a cualquiera. También se parte del compromiso natural también. Hemos hecho una serie de siete ensayos durante dos meses. Por suerte salió todo bien y ahora solo queda esperar al sábado. Están todos muy entusiasmados y con buena onda.

Además de la orquesta, van a tener varios invitados como Vicentino y Pablo Lescano. ¿Son amigos de la casa?
Pablo Lescano es amigo desde hace muchos años. Yo toco y grabo con Damas Gratis desde hace bastante. Con Vicentico toco en los Fabulosos Cadillacs… Son todas personas con las que comparto música en otros ámbitos y, además, quiero mucho. Por suerte es gente que se interesa con la movida y quiere participar.

¿Y las banda soporte? ¿Cómo las eligieron? Llama la atención que sean tan disímiles entre sí.
Son bandas amigas y de otros estilos. A mí siempre me interesó que los músicos y las bandas invitadas sean de distintos géneros. No me gusta ser “estilístico” en ese sentido. Quiero que la gente que viene a ver un show de ska pueda ver un poco de rockabilly, un poco de hip hop, un poco de cumbia… de todo un poco.

De alguna manera eso coincide con su propio sonido, donde hay una mayor inclusión de soul y jazz, contrastando un poco con el purismo de la primera etapa. ¿Esto es intencional o se fue dando inconscientemente como una evolución de tus gustos?
La columna vertebral de Dancing Mood es el ska. El primer disco es netamente de covers de temas de ska. A partir del segundo aparecen Leonard Bernstein, Earth Wind & Fire, Barry White, etc. Siempre rumbeamos para otro lado llevado a este estilo. Al pasar los años uno va teniendo más influencias y tal vez más facilidad para amoldar los temas y para hacer arreglos diferentes, entonces es natural animarse a más y que vaya mutando el sonido.



FIESTA EN FAMILIA
Durante varios años, Dancing Mood ha hecho del escenario Niceto un segundo hogar. Para festejar sus 100 recitales allí, la banda organizó un festival gratuito al aire libre en pleno Palermo. Este sábado, desde las 3 de la tarde, la gente podrá acercarse a Niceto Vega y Humboldt para disfrutar de una gran celebración.

La banda estará acompañada por una orquesta con más de 70 músicos en escena, tal como hicieran para sus presentaciones en el Teatro Opera y en el estadio Luna Park. Además, Actitud María Marta, Misterio, Papas ni pidamos, Motoraza y una banda sorpresa acompañarán la propuesta como teloneros.


*Esta nota salió publicada en el sitio de la revista G7, www.revistaG7.com