Sube la marea

0 comentarios
Los Kahunas es uno de los máximos referentes del surf rock local. Junto a bandas como The Tormentos han sabido revitalizar un género anclado en utópicas playas californianas de los tempranos 60s. A lo largo de su carrera, no solo lograron instalar el género en el público rockero sino lograr una estrecha relación con los máximos exponentes locales del género. Ya tienen dos discos bajo el brazo: “El fantástico sonido Surf & Hot Road de Los Kahunas”(2005) y “Otro reverberante encuentro con Los Kahunas” (2007), y este año van por más. Hablamos con Alexis B., su baterista, para adentrarnos en un verano eterno.

TEXTO MARTIN SANTORO





¿Cómo surgió la idea de hacer una banda surf en un país donde prácticamente no hay ningún referente del género?
El proyecto nació en 2003 cuando nos juntamos con Adrian “El Papu” Castiñeira [guitarrista líder de la banda]. La idea era empezar un proyecto instrumental ya que él está muy ligado al mundo del skate y escuchaba bandas que interpretaban temas instrumentales, desde punk y pop hasta heavy metal. A su vez, yo estaba finalizando otros proyectos y tenía ganas de encarar algo serio. Nos gustaba mucho el estilo de los 60´s en Argentina, con bandas como Los 4 planetas, Horacio Malviccino, Los Iracundos de Uruguay, además de los referentes internacionales. Finalmente, se sumo Antonio Carlos en la guitarra y, luego de algunos cambios de bajista, se incorporó Damian Balde. Así terminamos de darle forma a nuestra propuesta.

Si bien, como marcás, había bandas que habían tocado el estilo, no era algo masivo o popular. ¿Esto les jugó en contra a la hora de presentar su propuesta o sienten que el público fue más bien receptivo?
Creo que nos beneficio. Mas allá de ser un sub genero puntual, es ese mismo paraguas rockero el que da un abanico amplio de gente que puede gustarle esta música.

Uno de los escollos más grandes que tienen que superar las bandas instrumentales es mantener un constante interés en el oyente y generar también ganchos melódicos que ocupan el lugar de las letras. ¿Cómo afrontan este desafío?
Lo bueno del estilo instrumental es que no tiene un discurso desde la palabra pero sí desde la música. En ese sentido, tiene una gran exigencia sobre la ejecución de los instrumentos ya que el protagonismo no está en la voz. Además, es fundamental mantener una dinámica de show a través de una buena puesta en escena, que se logra tanto con la indumentaria como con las coreografías o movimientos particulares.

De alguna manera, su look en escena ayuda a completar la identidad de la banda. ¿Cómo surgió la “estética kahuna”?
Esta inspirada en la indumentaria clásica de la “época clásica” del género, con tuxedos, trajes, camisas a medida, moños y corbatas. Tomamos esto como punto de partida para luego personalizarlo: ya usamos dos juegos de trajes y dos juegos de camisas para que la puesta sea variada. Ahora también trabajamos con Carol Sánchez, una amiga de la casa, que tiene su propia marca de indumentaria: Little Monster. Diseñó nuestra últimas camisas azules con apliques de cebra y esta en pleno proceso de hacer unas nuevas para este año.

¿Cómo es su proceso creativo?
“El Papu” es el principal compositor de la banda. Él trae melodías en solitario y, cuando ya esta firme la idea, se completa con el trabajo de toda la banda, redondeando las ideas hasta llegar al final del proceso de la canción.

¿El sonido de la banda nació de la conjunción de los estilos particulares de cada uno o ya había una idea puntual en mente y se buscó a los músicos idóneos?
Es algo que se va gestando constantemente y, si bien hay ideas de determinados sonidos, no somos de atarnos a cómo se hacían las cosas en 1964, por ejemplo. Nosotros somos una banda actual con una forma de ejecución actual. Si bien las influencias siempre están, nuestra manera de tocar es un reflejo natural de quienes somos. No podría emular el sonido de batería de Dennis Wilson [baterista de los Beach Boys]. Creo que no me saldría, pero tampoco es algo que me detengo a intentar. No me parece que es una forma “personal” de encarar a la música. En ese sentido, somos una banda clásica pero actual.

Grandes bandas como La Renga, Los Fabulosos Cadillacs y Massacre les tienen una gran admiración. ¿Por qué creen que el mundo rockero los quiere tanto? ¿Cómo se generó esa suerte de “crossover” de géneros?
La verdad es que no tenemos más que palabras de agradecimiento para todos ellos. Vamos a tener una eterna deuda imposible de pagar. Gustavo Napoli nos invito a tocar en la cancha de Vélez antes de La Renga, grabó con nosotros y toco muchas veces de invitado en nuestros shows. Flavio Cianciarullo y los Cadillacs nos dieron su constante apoyo desde sus programas de radios, invitando al Papu a los shows en el Luna Park, Pepsi Music, etc. Wallas y los Massacre son un amor: nos invitaron una gran cantidad de veces también a tocar antes que ellos brindándonos su público, su apoyo y su cariño.

También quiero destacar a Marcelo Pocavida, gran prócer del punk, artista y amigo incondicional de Los Kahunas; Expulsados y Cadena Perpetua. Tal vez suene demagógico pero me interesa muchísimo que se generen estas colaboraciones de músicos amigos con nosotros y el género Surf. La música es música y no tiene que ser sectaria.

¿Se ven a ustedes como pioneros o, por lo menos, como punta de lanza para toda una movida que explotó alrededor del género? ¿Creen que va de la mano de un impulso comunal de toda una movida under que empuja cada vez con más fuerza?
No creo que seamos los pioneros. Por ejemplo, nuestros amigos de The Tormentos también representan este género. Ellos trabajan muchísimo y nos une la amistad y un gusto por esta música. Una vez al año hacemos una fecha en conjunto, netamente instrumental, llamada Surf Party. Ya hicimos cinco ediciones por donde pasaron figuras como Danny Amis de los Straitjackets, Gustavo Napoli de La Renga, Wallas de Masacre, Marcelo Pocavida, Expulsados, BBKid y un largo etcétera.

¿A qué atribuyen su gran crecimiento?
Como banda, nos encanta tocar en vivo. Nos formamos en 2003, debutamos en vivo al año siguiente y nunca paramos. Hicimos más de 150 shows, tocando en Capital, Gran Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Neuquén, Comodoro Rivadavia, Trelew, Puerto Madryn, Azul… Creo que tocar tanto, y en escenarios distintos, hace que más gente conozca tu propuesta.

Ciertamente están presentando el género a mucha gente que tal vez nunca escuchó hablar de The Ventures, The Surfaris o Dick Dale. ¿Sienten alguna responsabilidad en ese sentido?
Más que una responsabilidad es muy gratificante poder ser, en alguna medida, comunicadores y difusores de este genero que tanto nos gusta.

¿Ven a su estilo como música de nicho o algo más bien abierto a cualquiera realmente? ¿Cómo definirían a su público?
Creo que es muy variado realmente. Es un género que le puede gustar a mucha gente y no sé si puedo estereotipar solamente un tipo de publico. No me gusta la sectorización ni un elitismo del tipo “yo escucho surf del año ‘81”. Creo que las cosas están para disfrutar, no para colgarse medallas. Esos son pensamientos de antaño y retrógrados

¿Cómo ven la movida acá en contraste con EE.UU. y Europa? ¿Hay un marco para generar un proyecto musical autosustentable o esa fue y será la eterna utopía?
Todavía lo seguimos sustentando (risas). Creo que mientras estén las ganas y la salud, hay Kahunas para rato. Hoy en día veo a los Straitjackets girar por el mundo con 50 años de edad promedio entre sus integrantes y me pregunto “¿por qué no?”.

Saliendo un poco del género, ¿qué discos están escuchando estos días?
Escuchamos de todo. Esta semana estuve con Motorhead, Morrissey, Devo, The Cramps, Chris Isaac, The Mission, Agent Orange, Slayer, Ramones, Depeche Mode, T Rex, Television, Link Wray, Van Halen, Robert Gordon… Como podrás ver, viene variada la cosa.

¿Cuáles son sus planes para este año?
Estamos trabajando en dos discos y, si Dios quiere, vamos a estar haciendo una gira por Europa por primera vez en nuestra carrera, además de tocar todo lo que se pueda en Argentina.

Para conocer más sobre la banda: www.loskahunas.com


*Esta nota salió publicada en el sitio de la revista G7, www.revistaG7.com

El día después

1 comentarios
El periodista Sergio Marchi (No digas nada, Cinta testigo, El rock perdido) y el músico Fernando Blanco (Súper Ratones, Nube 9) unieron fuerzas y talento para escribir “The Beatlend: Los Beatles después de los Beatles”, un libro que retrata la vida y obra de John, George, Paul y Ringo después ser parde de una de las bandas más importantes de la historia.

TEXTO MARTIN SANTORO





¿Cómo nació la idea del libro?

Fernando: Hace unos años Sergio me comentó que tenía la idea de escribir un libro sobre la separación de los Beatles y las carreras solistas. Dado que era un tema recurrente en nuestras charlas y sabiendo que compartíamos la pasión por los discos de los cuatro en solitario, le insistí en que siguiera con el proyecto y en colaborar en él.

Sergio: Yo lo encaré en 2002, durante aquel verano deprimente de los cinco presidentes. Después lo dejé porque pensé que a nadie le iba a interesar. Me equivoqué: le interesó a Fernando. Cuando apareció la propuesta de la editorial lo llamé.


Siendo un tema y una banda tan popular, es difícil no “pisarse” con todo lo que ya fue publicado. En este sentido, ¿cómo encararon el proyecto?

Fernando: Notamos que había infinidad de libros sobre los ocho años de su carrera y varios sobre el origen de la banda, pero ¿qué había pasado después? Ahí el material ya no era abundante, y no había un libro que hablara de los cuatro y su interrelación posterior que, para colmo, fue mucha e intensa. Hay material de cada uno en solitario pero el mundo parecía resignado a haber perdido a Los Beatles. A nosotros nos pareció que no era tan así. De alguna manera ellos siguieron siendo Beatles aun después de separados les gustara o no.

Sergio: Este fue un proyecto hecho totalmente desde las ganas. No importaba si había otro libro igual o no; pero resultó que no lo había.


Dado que ustedes vienen de lugares distintos, como la música y el periodismo, ¿qué sienten que aportó cada mirada?

Fernando: Creo que el enfoque diferente terminó enriqueciendo el libro porque conviven las dos miradas. El periodista ve cosas que el músico no ve y el músico ve cosas que el periodista no ve. Además estamos hablando de cuatro personajes con vidas apasionantes.

Sergio: La amistad con Fernando comienza cuando él me invita a tocar la batería en algunos shows. Con eso quiero decir que al ser yo también músico; y al ponerse Fernando a escribir, los dos estábamos en todo.


¿Cómo fue el proceso de escritura? ¿Lo hacían juntos o se dividieron los capítulos?

Fernando: Desde un principio nos pusimos de acuerdo en que yo iba a hacer la parte de los discos y Sergio iba a ir articulando la historia. Yo le iba mandando toda la data de cada disco, que al final terminaron siendo más de cien, entre cada uno de los cuatro y todo el material beatle que salió desde la separación. Cada tanto Sergio me pedía ayuda con algún tema específico y el también aportaba a la parte discografica, así que fue una manera muy armónica de trabajar, algo así como las primeras épocas de John y Paul. ¡Algo se aprende!

Sergio: Tienes razón, Paul.


El libro aborda una faceta sumamente interesante de la banda, que es justamente sus historias individuales y la coexistencia más allá del grupo. ¿Cuál era su interés particular hacia esta etapa?

Fernando: No se si es tan importante como la discografía beatle pero sin duda es importante en la historia de la música. No olvidemos que los cuatro por separados tuvieron núemro uno y discos de gran calidad. Obviamente ninguna de las cuatro carreras fue pareja pero busquen y van a encontrar joyas que al menos se acercan a la “magia beatle”.


Es un libro muy franco respecto a Los Beatles, humanizando a personas que parecen vivir en el Olimpo. ¿Esta mirada afianza su amor por los cuatro de Liverpool o, de alguna manera, son revelados como gigantes con pies de barro?

Sergio: Después de 26 años de periodismo musical, es la única mirada que podía darle. Mis ojos de fan siguen con buena visión, pero ahora entiendo bien que detrás de cada ídolo existe una persona con virtudes y defectos. Fernando lo sabe por haberlo vivido también. A la gente que querés, la aceptás como es.


Hay una teoría que dice que Los Beatles se van muriendo por orden de onda, así que Ringo debería cuidarse. ¿Adhieren o disienten?

Sergio: Disiento: es una teoría elaborada por gente sin onda.

Fernando: Coincido plenamente. Con Sergio, no con la teoría.


¿Qué les gustaría lograr con el libro?

Sergio: La paz mundial y que Ringo toque en Buenos Aires. Y nosotros como músicos invitados.

Fernando: Que remasterizen todos los discos solistas, que lleguen al número uno y que suenen en todas las radios.


*Esta nota salió publicada en el sitio de la revista G7, www.revistaG7.com

Diseño global

0 comentarios
Julios Wiedemann nació en Brasil pero ya es un ciudadano del mundo. Trabajó en Japón como diseñador y director de arte para las principales publicaciones de diseño del país. Luego, en Alemania, se unió a Taschen, una de las principales editoriales de diseño y fotografía, como editor a cargo. Como si fuera poco, publicó más de 25 libros en los últimos 7 años, en materia de publicidad, Internet, diseño, ilustración e ilustraciones digitales y es uno de los referentes absolutos de su campo.

TEXTO MARTIN SANTORO





Ciertamente podés ser considerado como un “ciudadano del mundo”, habiendo vivido las culturas de Brasil, Japón y Alemania, por ejemplo. ¿Esto fue algo planeado o simplemente se fue dando así? ¿sentís que es una experiencia necesaria para tener una visión más global del arte?
Siempre es difícil decir algo así sobre uno mismo. Cada uno busca una experiencia diferente y, al hacerlo, construye una personalidad y una comprensión particular alrededor de un tema. Amo viajar y hoy es parte de mi estilo de vida. Volé más de setenta veces este año y definitivamente me ayuda a conectarme con más personas. Podemos usar (como yo también lo hago) medios digitales para hacerlo, pero el contacto personal es vital. Es bueno tener una imagen global, tanto como es bueno descubrir gemas locales. Recientemente viajé a Bolivia y China y descubrí talentos increíbles.

¿Cuáles son las herramientas más importantes que incorporaste de los países donde trabajaste?
Aprendí diversas cosas en cada país. En Japón fue sobre tecnología, en Alemania sobre procesos y en Inglaterra sobre creatividad, pero nací en Brasil. Creo que siempre llevamos algo de nuestro país natal e interpretamos el mundo que tenemos a nuestro alrededor a partir de nuestra nacionalidad. Las oportunidades existen no para quien las recibe sino para el que las busca. Amo estar con gente y hablar, y creo que esta sigue siendo la mejor manera de aprender.

¿Hoy en día, sentís que la ilustración y el diseño mantienen aspectos distintivos de sus países y culturas originarias o está tendiendo hacia la uniformidad de estilo?
Creo que no hay una tendencia hacia la uniformidad. Cuanto más globalizada se pone la ilustración y el diseño, más diversidad veo. Si mirás el rango de estilos que hay, en publicidad, editorial, etc., se ve un increíble culto por la diversidad. Es normal tener un lenguaje visual que se adhiere en el mercado con mayor prominencia por algún tiempo, pero todos los otros están vivos y siendo usados todo el tiempo. La idea general de marketing y lifestyle estos días es ser diferente, no iguales.

A la hora de trabajar para un cliente de una cultura diferente, ¿cómo llegás a un punto medio entre las dos estéticas?
Menos en estética y más en narrativa. La estética es el mayor valor del artista pero la narrativa tiene más un trasfondo cultural.

En tu opinión, ¿qué hace a un buen ilustrador y diseñador?
Primero y principal, mucho trabajo. Sin pasión tampoco hay trabajo duro. Picasso dijo una vez: “creo en la inspiración, pero es curioso que siempre llega cuando estoy trabajando”. Aparte de eso, creo que es la visión. Necesitan pensar en grande y ser ambiciosos con su trabajo. No se trata de ellos y su ego, sino de la obra.

¿Considerás que es más importante aprender haciendo o ves necesaria una educación formal?
Esa es una pregunta muy buena y cruel. Dejé la universidad dos veces y encontré mi camino, pero soy partidario de la educación. Si ves los números, cuanto más educada es la gente, mejor será el trabajo. Es un hecho. Luego tendremos las excepciones, pero la realidad es que aún con educación formal, un profesional necesita hacer mucho por su cuenta para triunfar.

¿Qué te inspira?
Amo todo lo que es contemporáneo. Esa es mi principal inspiración. Y todo en los campos de tecnología, cultura y comunicación.

¿Qué consejo le darías a alguien que está empezando su carrera?
Lee mucho, hablá mucho, escuchá mucho, viajá mucho, pensá mucho… y hacé todo esto con pasión. No hay una fórmula. Encontrar la propia es la clave. Luchá por la originalidad y sé genuino.

Para ver los trabajos de Julios Wiedemann, visitar www.taschen.com


*Esta nota salió publicada en el sitio de la revista G7, www.revistaG7.com

-------------------------
¿Qué tiene que ver esto con el rock? Nada realmente... pero es interesante conocer gente creativa de todos los ámbitos y me parecía piola subir esta nota.

Divididos: Hombre en U

0 comentarios

Un artesano

0 comentarios
Julien Vallée es uno de los diseñadores más destacados de la actualidad. Nació en Canadá pero su trabajo con gigantes de la talla de MTV o The New York Times recorrió el mundo. A su vez, inquieto y prolífico, realizó exposiciones por toda Europa y alzó los premios más destacados de su rubro.

TEXTO MARTIN SANTORO





Considerando que sos una especie de “artista total”, ¿cómo te definirías y a tu trabajo para alguien que no te conoce?
Siempre es difícil responder este tipo de preguntas porque estoy constantemente tratando de evolucionar a través de mi trabajo y trato de no quedarme atrapado en la misma esfera de comodidad donde todo es lo mismo de principio a fin. Me gusta probar nuevas cosas y cambiar mi acercamiento o enfoque sobre el diseño en cada proyecto.

Como diseñador gráfico, se tiene a trabajar mucho directamente con la computadora. Para mí es principalmente una herramienta y la uso solo cuando es necesaria en el proceso. En los últimos años estuve trabajando mucho con materiales, usando espacio para crear composiciones tangibles. Principalmente, he estado experimentando con papeles, ya que es un material muy fácil de manipular y rústico. Me gusta crear fantasía en mi imagen, tratando de fijar un momento particular en el tiempo donde el observador puede imaginar qué paso antes y que va a pasar después de este momento.

¿Cómo comenzó tu pasión por el diseño?
Creo que comenzó hace unos años, cuando estaba en la universidad estudiando multimedia. Las clases que teníamos eran muy diversas: iban de programación web a montaje de video, grabación de audio, programación para DVD o soportes interactivos y también diseño gráfico. Desde el principio se volvió claro para mí que estaba más interesado en la comunicación visual. Encontré que el proceso de concepción del proyecto era muy inspirador y sentí que era una forma interesante de pensar y expresar opiniones sobre diferentes tópicos, situaciones o eventos a través de trabajo personal y por encargo.

Por eso mismo, fui a especializarme en diseño gráfico por tres años en Montreal y París, donde pasé por diferentes etapas, experimentando diversos materiales, medios y dispositivos. Desde hace dos años vengo trabajando tiempo completo como diseñador y director freelance y realmente me gusta entrelazarme entre estos diferentes medios. Amo ponerme en contacto con cada aspecto del ambiente para crear un puente entre el arte virtual y manual.

¿Cuál fue la lección más importante que aprendiste en esa etapa de formación?
Creo que una de las cosas más valiosas que aprendí como diseñador es estar informado elegir para quién vas a trabajar, qué estás promocionando o vendiendo. Me di cuenta del impacto que tenemos en la sociedad y que nuestra profesión es una herramienta muy potente, que realmente puede manipular a la gente. Por eso mismo es muy importante tomar decisiones basadas en tus valores personales como consumidor más que como diseñador. Como la mayoría de nosotros, he estado trabajando para compañías que están en contra de mis convicciones y creo que es importante aprender a no hacerlo otra vez.

Ciertamente tenés una estética muy particular, principalmente por tu manejo de las formas, colores, tipografías y su fusión. ¿Cómo desarrollaste tu propio estilo? ¿Fue algo planeado o se generó naturalmente?
Creo que dejar la computadora de lado me ayudó a volver a lo básico, usando formas simples y creando manualmente tipografías con distintos materiales. Si miro dos años atrás, mi único deseo era realmente concentrarme en la dirección que yo quería desarrollar a través del diseño. Creo que nunca planeé que fuera de esta manera, pero necesitaba hacer algo diferente de lo que había aprendido en la universidad y quería entretejer diferentes disciplinas como arte, diseño, arquitectura o el video.

¿Considerás que lo más importante es aprender haciendo o que, por el contrario, una educación formal es necesaria?
Creo que aprendí muchísimo de lo fundamental durante mis estudios. Se le recomendaría a cualquiera que quiera iniciarse en el diseño. Hay muy pocos autodidactas que son capaces de formarse a sí mismos desde cero, en este y en cualquier campo. Lo importante que se aprende como estudiante es a experimentar. Después, está en uno empujar tan lejos como se pueda. Una vez que se aprende lo básico, el resto es se desarrolla haciendo. Es una pena que, en diseño gráfico, la mayoría de la gente tiende a pensar que la experimentación debería quedarse en la escuela y que no hay lugar para equivocaciones en el campo profesional. Creo que cuanto más tratás, más errores cometés pero más se aprende de ellos.

Entonces, en tu opinión, ¿qué hace a un buen diseñador gráfico?
Esa es difícil… La profesión ha evolucionado en los últimos diez o quince años, con una tecnología en constante crecimiento y el hecho de que nuestra profesión está estrechamente ligada a eso. Creo que un buen diseñador logra mantenerse alejado de las herramientas preformateadas que ofrece la tecnología. Debe pensar diferente trabajar en su propio proceso creativo, aquel que le funciona a él y que lo lleva a hacer algo diferente. Una cosa es ser creativo y otra es innovar.

¿Sentís el uso de la computadora en el diseño “deshumaniza” el proceso?
No estoy en contra del uso de la computadora. Yo mismo la utilizo y es una herramienta poderosa. Con ella, algunos pueden crear algo de la nada. Eso no funciona para mí. Necesito sentir las cosas, trabajar manualmente. También es una cuestión del mismo proceso. Yo prefiero dejar la máquina para después.

Por el gran caudal de trabajo que realizás, debe ser un gran desafío seguir innovando en todos los proyectos. ¿Cómo es tu proceso creativo?
Creo que siempre hay guías no oficiales que sigo como proceso, pero suelen cambiar de un proyecto a otro y creo que esa es la diversión. En algún punto creo que cambiar la manera en que trabajamos para cada proyecto ayuda a probar cosas nuevas, reciclarnos y evitar quedarnos en esa esfera de comodidad. Para mí, librarme de mis hábitos y ser inestable ayuda a moldear mi creatividad. Si todo está planeado de principio a fin entonces es solo producción. Lo único que sé cuando comienzo un proyecto es que hay un resultado al final.

Dependiendo del tiempo que tengo para trabajar en el proyecto, me permito mantener el proceso creativo andando hasta la última etapa. A veces, cuando entro en la parte de la producción de un trabajo particular, me doy cuenta de algunas posibilidades que no pensé durante la reflexión inicial. No me molesta empezar todo de vuelta si siento que le hace bien al proyecto.

¿Qué consejo le darías a alguien que está empezando?
Asegurate de trabajar para organismos, eventos, clientes y causas en las que realmente creas. Tus palabras hablan a través de lo visual. Que sean fuertes y claras.


Para conocer más sobre el trabajo de Julién Vallée, visitar www.jvallee.com


*Esta nota salió publicada en el sitio de la revista G7, www.revistaG7.com

-------------------------
¿Qué tiene que ver esto con el rock? Nada realmente... pero es interesante conocer gente creativa de todos los ámbitos y me parecía piola subir esta nota.

La gira perpetua

0 comentarios
Es uno de los grandes referentes de la Rock & Pop, con programas históricos como “Tiempos Violentos” o el actual “Apagá la tele” en su haber. Además, participa como periodista musical en “Cuál es”, conducido por a Mario Pergolini. Acaba de editar “El circo del rock”, un libro donde cuenta sus experiencias de vida en el medio y el detrás de escenas de entrevistas con las principales figuras del rock mundial.

TEXTO MARTIN SANTORO
FOTO NORA LEZANO





Considerando que estás acostumbradísimo a ser el entrevistador, ¿te incomoda estar del otro lado?
La verdad es que no. De hecho, me divierte. También resulta interesante ver qué cosas me preguntan y qué no, más allá de las preguntas que “hay que hacer”. Además, te da la posibilidad de expresarte otra manera y desde otro lugar.

Después de tantos años de carrera, ¿qué te llevó a escribir el libro en este momento? ¿Se podría ver como una suerte de “balance”?
Era una fantasía que tenía desde hace tiempo y el año pasado surgió la posibilidad concreta de publicar el libro, cuando ya tenía más o menos delineado en mi cabeza cómo quería hacerlo. Siempre comentaba la idea con amigos, pero cuando surgió la oportunidad real, ahí me puse a escribir.

Más allá de que ya tenías algo delineado en tu cabeza, no es lo mismo sentarse y acomodar los datos, fechas, nombres, escribir, editar y demás. Ciertamente es un trabajo laborioso. ¿Te divirtió el proceso?
De todos los trabajos que hice, escribir siempre fue el que más me costó porque es donde se nota mayormente mi vagancia. Tal vez la radio es más espontánea en ese sentido. Escribir implica sentarte, concentrarte y dedicarle tiempo. Una vez que superé eso, me resultó divertido. Iba escribiendo de a poco, concentrándome en un capítulo a la vez, y hasta que no lo terminaba, no arrancaba el otro. Ese proceso duró varios meses.

¿También te divirtió editarlo o una vez escrito, lo entregaste y quedó en otras manos?
Yo tenía la fantasía de la editorial, el intercambio de ideas… y la verdad que no sucedió así. Una vez que terminé de escribir el libro, lo entregué y listo, no hubo cambios, más allá de correcciones puntuales. En un 99% quedó como yo lo había entregado, así que esa fantasía quedará para otra oportunidad.

¿Ya estás pensando en un segundo volumen o por ahora te estás concentrando exclusivamente en este?
Estamos pensando que, si funciona bien, es probable que el año que viene presentemos algo más. Pienso igual que con la música, donde se edita un disco y si va bien, al año lo vuelven a sacar con un dvd o bonus tracks. En ese sentido, la idea que tengo es hacer una versión extendida y agregarle unos capítulos, cambiar la tapa, retocarlo y reeditarlo para la feria del libro. La idea original era tenerlo listo para la feria de este año, pero no llegué, así que veremos qué se puede hacer para la próxima.

Una de las cosas más interesantes del libro, además de tu experiencia, son las grandes figuras que te tocó entrevistar, como Kiss, Mick Jagger y demás En el proceso, ¿fuiste desarrollando unas “reglas de etiqueta” a la hora de hacer una entrevista con personalidades como esas?
En general los encuentros son muy breves. Tenés una nota pautada y en media hora resolvés la entrevista. No suelo prepararme mucho, salvo que sea una figura muy importante como Mick Jagger, donde voy con algo más o menos diagramado para tener una guía, más allá de que después la nota te lleve a otro lugar.

Además, entrevistar a ese tipo de figuras es algo que se da muy pocas veces en la vida. En ese sentido, ¿hay alguna nota que no salió como esperabas y te gustaría hacerla de vuelta?
Por un lado, pienso que antes de volver a entrevistar a alguien, prefiero hacerlo con un músico que todavía no haya conocido. Si tuviera que elegir entre los que me faltan, creo que sería a Robert Plant o a Jimmy Page, de Led Zeppelin. De todos modos, se me ocurren muchísimos más. Últimamente estuve pensando mucho en Axl Rose y a los de The Clash que quedan vivos. En cuanto a rehacer una nota, elegiría a Coldplay porque hace unos años viajé para entrevistarlos y me falló el grabador. Sería más por eso que por el artista en sí. Hay bandas que amo, como Kiss, que tuve la suerte de entrevistar varias veces.

En esos casos, ¿te cuesta separar al Gustavo fan del periodista?
Antes me costaba más. En general, en esos casos suelo guardar mis impresiones personales para no fastidiar a los músicos contándoles mis historias. Tal vez me tomo esas licencias con artistas que, para mi, fueron muy importantes pero que no son figuras estelares.

¿Se te cayó algún ídolo haciendo una entrevista?
No, uno va aprendiendo cómo son los artistas. Una banda que me gustaba mucho y me decepcionó fue System of a Down. Hace unos años, cuando fue la primera entrega de los Premios MTV en Miami, viajé para hacer una nota con Serj Tankian, que era el cantante, y me trató bastante mal, con una pésima predisposición. Más allá de eso, trato de no desilusionarme con los músicos en persona y mantengo la imagen de los discos o arriba del escenario.

¿Por qué el periodismo de rock es una profesión tan bastardeada? Parece haber demasiados improvisados en el medio.
Es probable, pero creo que debe darse en todos los ámbitos. En definitivita, me parece que las diferencias se van estableciendo y no todos llegan al mismo lugar y ni tienen las mismas experiencias. Supongo que en el deporte pasará exactamente lo mismo

Como si hubiera una especie de “selección natural”…
Claro. En el caso de la música, no es un género que tenga una difusión masiva en televisión, por ejemplo. No hay grandes periodistas musicales en ahí porque no hay grandes espacios musicales en ese medio. Entonces, a veces te fastidia que ante una visita de los Rolling Stones o U2, el referente de Canal 13 sea Catalina Dlugi, que no tiene la más mínima idea.

De todas maneras, me molesta mucho más no tener un mayor espacio de importancia en los medios que la existencia de Dlugi. Siento lo mismo con los canales de cable. Salvo el Bebe Contepomi, no hay ningún programa que sea referente, más allá del resultado final o la opinión que tenga cada uno del trabajo que él hace.

Eso se ve claramente con la desaparición de contenidos musicales en los mismos canales de música. Ahora ponés MTV y hay más programas que videos, y ninguno tiene a la música como protagonista.
Totalmente. Me frustra mucho más eso: la falta de espacio, especialmente en la televisión, que es el medio más popular para acceder a la gente. Por suerte la radio y gráfica todavía le da espacios importantes.

Yendo a la radio, que es tu medio principal, ¿sentís que hay una falta de renovación, donde no hay lugar para una generación que ahora está en sus 20s?
Si, la verdad que sí.

Incluso pensando en la Rock & Pop: la mayoría del público o target de la radio tiene la mitad de la edad de los conductores…
No sé si es tan así, porque tenemos una base de oyentes muy amplia. Rock & Pop es la única radio en su estilo que sobrevive y perdura a través del tiempo. De todas formas, es cierto que no hay una renovación. Casi todos, cuando empezamos en la radio, estábamos en nuestros veintes y da la sensación de que en algún momento ese espacio existió y ahora no. Tal vez el estatus de leyenda que tiene la radio impida el paso para nuevas voces pero, por otro lado, no siento que haya generaciones jóvenes que estén empujando. Tal vez me equivoco y sea así justamente porque no existen esos espacios o no tienen oportunidad de hacerlo, pero desde acá no me doy cuenta que eso esté sucediendo.

Supongo que la falta de exposición se combina con que las figuras consagradas están tan consolidadas que ya son inamovibles.
Se da un poco de las dos cosas, pero es verdad que no hay una renovación. Incluso yo sigo siendo visto como parte de una generación de probable recambio y hace 15 años que estoy en la radio.

En el libro contás cómo Mario Pergolini te tuvo fe al principio, cuando arrancaste. ¿Vos estás atento a nuevos talentos?
Mas o menos realmente, porque no tengo mucho contacto. Muy pocas veces conozco gente que está interesada por trabajar en radio. Admito que cuando me llega un demo o algo así, no tengo el talento para “descubrir” un diamante en bruto. Me falta la capacidad de ver más allá. En este caso me pasa lo mismo. Cuando escucho las radios alternativas o estudiantes, es tanta la diferencia que yo no alcanzo a ver el potencial. Eso también es una deficiencia mía.

Hoy en día, ¿qué es más difícil, llegar o mantenerse?
Hoy creo que es mucho más difícil llegar. También es complicado ir subiendo escalones. Hace muchos años que estoy en la radio y se puede decir que me estoy manteniendo, dependiendo de las expectativas de cada uno. Creo que la falta de renovación a la que vos hacías referencia tiene que ver justamente con eso. Los que están se mantienen y no quieren largar.

¿Qué consejo para alguien que quiere vivir de la radio y el periodismo musical?
Me atrevería a decir que es fundamental tratar de destacarse por algún lado. Hay que buscar cuál es el espacio que hace falta cubrir. En mi caso fue ese rol de “periodista especializado”. Hay que tratar de ubicarse y proponer algo diferente. Muchas veces pasa que se ofrece lo que ya está y eso quita brillo. Diferenciarse es clave.


*Esta nota salió publicada en el sitio de la revista G7, www.revistaG7.com

Mercury Rev: Opus 40

0 comentarios

Fusionando culturas

0 comentarios
Daisuke “Dice” Tsutsumi es el Director de Arte de Pixar, la compañía de animación más importante del mundo. Además, realizó diversas novelas gráficas aclamadas mundialmente, así como pinturas en óleo, presentadas en principales museos de Europa. Hablamos con esta usina de creatividad para conocer a la persona del artista.

TEXTO MARTÍN SANTORO





¿Cómo comenzó tu pasión por el dibujo?
Siempre me gustó dibujar, pero nunca pensé que era un buen artista. Había tantos chicos a mi alrededor que podían hacerlo mucho mejor… Además, yo era un fanático acérrimo del baseball y jugué toda mi vida mientras crecía. Nunca pensé que me ganaría la vida como artista. Cuando fui a Estados Unidos por primera vez, para ir a la universidad, mi inglés no era suficientemente bueno como para tomar otras clases que no fueran de arte. Una vez ahí, realmente me gustaba dibujar y pintar. Así es como arranqué.

Más allá de esta cuestión circunstancial, ¿por qué te inclinaste hacia las artes visuales?
No estoy seguro. Todos en mi familia son escritores: mi padre y mi hermana hacen no-ficción y mi madre es poetiza, de modo que no sé por qué me incliné más por lo visual que por lo literario. De todos modos, también estoy interesado en eso. Algún día me encantaría escribir e ilustrar mi propia historia.

¿Por qué pensás que tu arte es tan atractivo para alguien en Estados Unidos, Japón o Argentina?
No sé si mi trabajo es atractivo en todos lados, pero sí obtengo respuestas similares de de las personas en lugares distintos del mundo. Tal vez pasa porque nunca trato de ser un artista que no soy. En otras palabras, me mantengo fiel a lo que amo y siento, a diferencia de lo que otros esperan de mí.

Hay una equivocación al considerar que uno tiene que crear su propio “estilo original” para tener éxito. Creo que eso puede ser malinterpretado por muchos artistas jóvenes. Tu originalidad solo viene de vos y eso es algo que no podés crear ni ocultar. Si te mantenés fiel a vos mismo y seguís lo que te interesa, en vez de lo que quieren los demás, entonces tu originalidad se va dar naturalmente. Personalmente, no quiero tener mi propio “estilo” porque busco seguir evolucionando y aprendiendo cosas que me gustan.

Habiendo nacido y crecido en Japón, pero educado en Estados Unidos tenés un poco de cada mundo. ¿Considerás que tu educación oriental y occidental se complementa a la hora de crear?
Totalmente. Estoy muy entrenado en el arte occidental pero, de alguna manera, mi identidad japonesa emerge a través del arte. La naturaleza gráfica del Manga (comic japonés) o incluso Ukiyoe vive en mis genes.

¿Qué representa para vos ser Director de Arte en Pixar?
Trabajar para un film animado es un desafío tremendo. Uno colabora con muchísimos otros artistas talentosos: algunos son ilustradores visuales, otros animadores o técnicos en computación, etc., pero todos son súper talentosos y ese es un ambiente fantástico para crecer. Eventualmente me encantaría usar esta experiencia para hacer algo propio. En este momento, como Director de Arte, mi principal tarea es ayudar al director a lograr la mejor imagen para su film. Disfruto el desafío pero, al mismo tiempo, me encantaría contar mi propia historia en algún futuro.

¿Qué te atrae de los films animados?
En este momento, el trabajo en animación es un gran terreno educativo para mí. Me ayuda a convertirme en un mejor artista. Todavía tengo que ver cómo puedo usar esta habilidad para lo que realmente quiero hacer. Puede ser una película, un libro para chicos o una galería de pinturas.

Por tu contexto laboral, el trabajo en equipo es algo casi esencial. En tu caso, ¿es algo a lo que te acostumbraste o preferís trabajar así en vez de hacerlo por tu cuenta?
Amo trabajar en equipo. Trae un montón de desafíos, pero cuando las cosas hacen “clic”, uno puede crear algo magnífico que tal vez nunca lograrías solo. Crecí practicando deportes en equipo y tal vez es por eso que amo el esfuerzo de grupo. De todos modos, esto no implica que no disfrute trabajando solo. Hago mis ilustraciones solo, en casa. Me gusta mucho la libertad y el control que te da ese contexto también.

A pesar de que tenés un trabajo muy demandante, seguís ilustrando por tu cuenta, llevando adelante proyectos como novelas gráficas y demás. ¿Cómo hacés para separar tu labor personal de la que realizás para Pixar y, al mismo tiempo, mantenerte creativo en todos los frentes?
Eso es algo que dicen todos mis amigos: siempre haciendo dos o tres trabajos de tiempo completo (risas). Ahora que estoy casado, a mi mujer no le gusta tanto que esté siempre con algo, corriendo para todos lados, especialmente considerando que muchos de mis proyectos no representan ganancias monetarias. De todos modos, es algo que me gusta hacer. Nuevamente: para mí, trabajar en Pixar es una gran educación. Pero todavía necesito crear mi propio trabajo o hacer algo “inspirador”. Como muchos otros artistas, para mí, la inspiración es la clave de la supervivencia.

¿Qué te inspira?
Muchísimas cosas: la naturaleza, lo cotidiano… pero por sobre todo, la gente.

¿Qué consejo le darías a alguien que está comenzando su carrera?
Le diría que se apasione por lo que hace y nunca se enrede en “el producto final”. Si amás lo que haces, el resultado siempre va a ser menos importante que el proceso. Tu éxito puede no ser lo que los demás te dicen que es.

Para conocer más sobre su trabajo, visitar www.simplestroke.com


*Esta nota salió publicada en el sitio de la revista G7, www.revistaG7.com

-------------------------
¿Qué tiene que ver esto con el rock? Nada realmente... pero es interesante conocer gente creativa de todos los ámbitos y me parecía piola subir esta nota.

Idioma universal

0 comentarios
Un argentino y tres británicos conforman The Draytones, una de las bandas más interesantes de la nueva escena mundial. Tras sus presentaciones en las Islas Malvinas y en La Trastienda bonaerense, hablamos con Gabriel Boccazzi, guitarrista, cantante y la fracción nacional de la banda.

TEXTO MARTÍN SANTORO





¿Cual es el concepto detrás del “Friendship Tour”?
Fue un desprendimiento de la idea de ir a tocar a Malvinas y de nuestra formación cosmopolita. Es la música yendo a buscar el encuentro entre las personas, más allá de las ideologías políticas o religiosas. No es la intención enarbolar ninguna bandera pacifista, pero es una consecuencia directa de lo que naturalmente somos.

¿De dónde surgió la idea de ir a tocar a Malvinas?
Al principio, la idea de ir a tocar a Malvinas nació como un juego, esas cosas que uno desea sin pensar si realmente se puede hacer realidad o no, hasta que hace poco más de un año recibimos un mail de un ex combatiente, Gabriel Sagastume, que había visto el parche de nuestra batería con las dos banderas integradas (la bandera de la unión y la bandera argentina). Nos agradecía por la emoción que le producía el logo y nos deseaba que algún día pudiéramos ir a tocar a las islas como un pequeño aporte en la integración cultural y a un proceso de pacificación. Eso nos envalentonó a tomar en serio la idea de hacer la gira.

¿Cómo lo tomó el público local?
Nos recibieron muy bien. Al principio hubo que vencer algunas barreras ya que en el Pengüin News, el diario local, una editorial había sugerido que, por la cantidad de personas que nos acompañaban (nuestros managers, el staff técnico y un equipo de documentalistas), íbamos con intenciones políticas. Por suerte se dieron cuenta que nuestra visita era únicamente artística y se relajaron… al punto que hasta nos empezaron a abrir las puertas no solo de los bares sino de sus casas para que hiciéramos sets privados.

¿Cuál es el recuerdo más grato o la lección más importante de su paso por allá?
Todo. La gente, los paisajes. Tantas historias… Fue una experiencia inolvidable. La lección más importante fue, quizás, haber aprendido de Gabriel Sagastume el amor por la vida. Hace 27 años, Gabriel estuvo enfrentando a casi todas las miserias humanas juntas. Es el sobreviviente de una locura y, sin embargo, era el más centrado de todos los que estábamos allá. Fue como un cable a tierra, un padre cuidándonos. Entre tantas emociones contrapuestas, lo buscábamos con la mirada y lo encontrábamos riendo o bailando. Entonces supimos inmediatamente que nuestra visita a las islas estaba bien, que estábamos haciendo lo correcto.

¿Les molesta que los medios, en general, antes de definir a la banda por su estilo musical lo hagan por sus nacionalidades?
No, para nada. Lo importante es que se valore y disfrute la calidad de nuestra música. Al fin y al cabo, nosotros mismos interponemos el “anglo-argentina” o “argentino-británica” al nombre de la banda.

En ese sentido, ¿se puede decir que lo toman y convierten en un rasgo diferenciador?
Sí, todas las bandas tienen un rasgo que las hace distintas. Nosotros tenemos nuestro origen. Nos enorgullece ser esto, una banda que honra sus raíces.

¿Consideran que la música es un resultado del abrazo de distintas culturas o trasciende los bagajes de cada uno?
Nosotros, los cuatro Draytones, somos ese abrazo entre culturas, y la música una amalgama que trasciende nuestros bagajes.

¿Cómo es trabajar con las distintas idiosincrasias, tanto dentro de la banda como del público?
Por suerte todo fluye libremente, la música habla su propio idioma. En cuanto a las distintas idiosincrasias, la única diferencia entre los chicos británicos y yo es que ellos llegan puntuales a todos lados (risas).

Su sonido remite a los 60s beat y mod de Inglaterra, con guiños a los Kinks, por ejemplo, pero también hay un elemento que los vincula a los primeros Gatos, para arrimar las dos orillas. ¿Qué los atrae de ese estilo?
Lo que nos atrae más que nada es la eficiencia de una estructura simple, el sonido crudo de los instrumentos, la complejidad de las armonías vocales, el cuidado de las melodías, el color y la alegría. Las bandas que más nos influenciaron son muchísimas, entre las que están los Kinks, The Who, Los Gatos Salvajes, The Beatles…

¿Cómo fue trabajar a la par de un referente absoluto como Paul Weller?
Fue un verdadero honor que nos haya elegido para acompañarlo en su gira británica. Es una persona de perfil muy bajo y, hasta me atrevo a decir, un poco introvertido. También fue una experiencia para nosotros haber tocado, como consecuencia de eso, en los mejores teatros del Reino Unido con un equipo técnico de punta que nos permitió oír nuestra propia música con una amplitud y calidad de sonido que hasta ese momento sólo habíamos tenido en algunos mega festivales como el Summer Sonic en Japón.

Su crecimiento fue exponencial y en muy poco tiempo. ¿Estaban preparados para tanto tan pronto?
No, no estábamos preparados. Igual, no fue tan pronto tanto (risas).

¿Qué es lo mejor y lo peor del rol de “gran promesa de la música”?
No creo que seamos una “gran promesa de la música”. Más que prometer nos gusta hacer realidad. Y esa realidad es llevar nuestra música a quién quiera oírla o bailarla, sobre todo a lugares tan cercanos como Japón o las Islas Malvinas (risas).


*Esta nota salió publicada en el sitio de la revista G7, www.revistaG7.com

Spinetta y las bandas eternas

0 comentarios
Claramente hay un antes y un después de lo vivido en el estadio de Vélez. Esa sensación inigualable de estar viendo algo absolutamente histórico, donde la realidad está a la altura de la leyenda, es realmente insoslayable. A este gigante emocional traté de dedicarle mi columna de hoy.




Ariel Minimal & Amigos en el ZAS

0 comentarios
ARIEL MINIMAL
5 de diciembre 2009
C.C. ZAS

Una firme muestra de la musica que sí importa en esta tierra.

El MySpace de Ariel Minimal.

Para ver más fotos, visiten mi Flickr.



La fiesta interminable

0 comentarios
Las Fiestas Clandestinas se convirtieron en uno de los fenómenos más notables de la cultura joven porteña de los últimos años. En plan de autogestión absoluta, convocan a 3000 personas todos los fines de semana y siguen en constante crecimiento. Hablamos con con Achu Jelin y Eduardo Sempé, sus creadores.

TEXTO MARTIN SANTORO





¿Cómo surgió la idea de las Fiestas Clandestinas?
Comenzamos organizando las Fiestas del Bonete y las TNT. Las hacíamos en lugares poco convencionales donde combinábamos buena música, elementos circenses, gente linda, cerveza libre y un ambiente relajado. En un momento decidimos juntar fuerzas y armar la Fiesta Clandestina. Nuestro único objetivo era generar un espacio como los que teníamos, con entrada popular, buenas bandas de música, espectáculos de circo y por sobre todo, que la gente encuentre un lugar seguro y divertido. De ahí surge el slogan “Nada debería estar prohibido”: somos todos iguales y cada uno puede hacer lo que quiera mientras no moleste al de al lado.

¿Por qué consideran que se popularizaron tanto?
Principalmente porque la entrada es barata. Las fiestas grandes cuestan $20 y las más pequeñas $15 o $10. Además, siempre se realizan en lugares completamente habilitados con todos los servicios como corresponde. Generalmente toca una banda, ves un show de circo y bailas toda la noche. Como si fuera poco, la barra es económica y, por sobre todas las cosas, te tratamos bien. Nos dedicamos mucho a que la gente este contenida por nosotros, los organizadores. Ante cualquier cuestión estamos presentes y damos la cara. Eso la gente lo nota y es fundamental.

¿Sienten que apuntan a un público que estaba descuidado?
No se si descuidado es el término correcto. Ciertamente es un público que quiere divertirse sin prejuicios y sin que nadie los moleste.

¿La gente tuvo una aceptación inmediata?
Definitivamente. Es una propuesta muy tentadora y distinta al resto. Además, ya teníamos una base de público con las Fiestas del Bonete y las TNT.

Aproximadamente, ¿cuánta gente asiste a cada fiesta?
A la edición que hacemos todos los sábados (en Sarmiento 777) asisten entre 700 y 900 personas. Las realizadas los viernes o feriados en el Teatro de Flores, 2000.

Uno de los atractivos fundamentales de las fiestas son las bandas que tocan, ya que uno puede encontrarse con grupos de primera línea como Massacre y Kapanga, y otras no tan conocidas. ¿Con qué criterio eligen?
Por sobre todo, son bandas que nos gustan. Lo más importante para nosotros es que tengan un balance de buena música y buena onda.

Con la entrada a un precio tan accesible, ¿cómo hacen para mantener los costos?
Nosotros buscamos ser populares sin olvidarnos de la realidad que vivimos. Por mas que tengamos ganas, no podemos cobrar una entra que la gente no pueda pagar. A veces hacemos fiestas sabiendo que el saldo económico de la noche va a ser muy bajo o nulo, pero no importa porque toda nuestra gente trabaja y para nosotros eso es importante. No es que hacemos caridad, pero es algo que tenemos en cuenta. De todas formas, por suerte nos va bien. Trabajamos mucho y ganamos lo suficiente como para poder seguir haciendo esto que nos gusta tanto: vivir de fiesta.


*Esta nota salió publicada en el sitio de la revista G7, www.revistaG7.com

El ABC del Blues

0 comentarios




La columna de radio de hoy estuvo dedicada al disco de John Mayall y los Bluesbreakers con Eric Clapton. Sin dudas, se trata de uno de los álbumes más emblemáticos del blues y del propio guitarrista, ya que deja de ser una jóven promesa para convertirse en una autoridad en la materia. Acá se puede escuchar con claridad cómo hace una relectura de los clásicos para elaborar un sonido y una personalidad propia, que marcaría a toda una generación y, meses más tarde, explotaría de lleno con Cream.

PARTE 1





PARTE 2






Ariel Minimal en La Plata

0 comentarios
ARIEL MINIMAL
12 de noviembre 2009
Ciudad Vieja - La Plata

Sin duda alguna, uno de los eventos musicales más significativos de mi vida. "Puedo decir muchas cosas, pero hoy prefiero escuchar...

El MySpace de Ariel Minimal.

Para ver más fotos, visiten mi Flickr.



Duff McKagan: El sobreviviente

0 comentarios
Fue bajista de los Guns n’ Roses y Velvet Revolver. Llevó al límite el cliché de “sexo, drogas y rock & roll” y vivió para contarlo. Ahora formó Loaded con un grupo de amigos, acaba de editar su disco y se prepara para desembarcar en Argentina. RevistaG7.com habló con él antes de sus shows en El Teatro y el festival Pepsi Music.

TEXTO MARTÍN SANTORO


Alineación al centro


Esta banda tiene un sonido que no se puede asociar con los Guns n’ Roses o Velvet Revolver. Considerando que el disco acaba de ser editado en Argentina y no muchos los conocen, ¿cómo definirías a Loaded?
Me encantaría tener una respuesta, pero me cuesta muchísimo definir la música con palabras. ¿Querés saber de qué se trata? Comprá el disco, bajalo o vení al show.

Bueno, en su sitio (www.duff-loaded.com) se declaran como una banda “con la ética del punk y la actitud del rock, con el sonido de Inglaterra de los 70s”.
La verdad que no sé quién escribió eso, pero yo no fui (risas). Es simplemente una banda de rock & roll, más lograda que algunas, menos lograda que otras. En la primera época de los Guns n Roses la gente me hacía la misma pregunta y tampoco sabía cómo responderla. ¿Cómo podría definir esa banda en 1987? “Bueno, es más rockera que algunas, menos rockera que otras, pero suena a nosotros”. Lo mismo podría decir de esta.

Después de todos estos años, ¿seguís disfrutando vivir de gira?
Viajar está bueno, especialmente cuando sabés que tenés tres o cuatro fechas en un lugar como Buenos Aires. Para una banda de rock, tocar acá es una de las mejores cosas que le puede pasar. Tocar en vivo es “lo que hago”. Antes pensaba que a cierta edad me iba a retirar, pero no sé realmente qué es el retiro. Veo a tipos como Iggy Pop, que siguen mejorando con los años, y pienso que no tengo motivos para parar.

¿Sentís que con esta banda estás teniendo algo que le faltaba a las anteriores?
Creo que todos los conjuntos están en la búsqueda de “la gran canción” que aun no han escrito. Esta agrupación es única, pero no tiene nada que quiera reemplazar de las otras en las que he estado. Loaded es una creación de cuatro amigos, realmente, trabajando como iguales. Somos una simple banda con buenas canciones, tratando de llegar a una mejor.

En ese sentido, sos como un constante optimista.
No sé si optimista, pero sí siento que hay una gran canción apenas fuera de mi alcance y que, si me estiro un poco, podría alcanzarla.

Juzgando por los videos de la sesión de grabación para este último disco, ustedes parecen más un grupo de amigos que hace música que una banda “profesional”.
Por suerte somos grandes amigos. Además, no ganamos mucha plata, entonces esa parte de nuestras vidas no se interpone entre nosotros. No hay suficientes negocios como para que se generen conflictos… aunque nos gustaría (risas).

Generalmente, el bajista suele pasar más desapercibido sobre el escenario. Ahora que tocás la guitarra y cantás, cambió mucho tu nivel de exposición. ¿Te sentís cómodo siendo la figura central?
La verdad es que para mí no hay diferencia. Tocar el bajo es un poco más complicado si querés cantar. Con la guitarra rítmica se me hace mucho más fácil. Por suerte los chicos en la banda son grandes músicos, así que cuando subo al escenario estoy muy tranquilo en ese sentido.





Hay muchos artistas a los cuales les molesta hablar de su pasado. En tu caso, ¿abrazás la historia o sos de los que prefieren apegarse al presente?
Lo abrazo completamente. ¡Mi pasado es genial! De todos modos, conozco a ese tipo de artistas que odian que les recuerden sus trabajos anteriores. Yo creo que eso es tonto. Por ejemplo Lou Reed, al que ni se le puede hablar de Velvet Underground. “Flaco, ¡superalo! ¡Estuviste en Velvet Underground! ¡Date cuenta!” (risas).

¿Cómo balanceas todo tu repertorio a la hora de hacer una lista de temas para los shows?
Agarro un poco de todo. Principalmente, son temas de Loaded, pero cuando hacemos algún concierto grande, agregamos algo de los Guns.

¿Por qué no hacen ninguno de Velvet Revolver?
Supongo que sería raro tocar canciones de una banda que todavía sigue, más allá de su estado de pausa indefinida.

¿Estás al tanto de las carreras de tus ex compañeros?
No mucho realmente. Cada tanto hablo con Slash porque somos muy amigos. De los demás me voy enterando porque alguien me cuenta o leo las noticias.

Imagino que habrás escuchado lo nuevo de Guns n Roses. ¿Sentís que esta versión de la banda está “diluyendo” el legado de la formación original?
No tengo nada que comentar sobre eso.

¿Disfrutás de la misma manera tocar en un estadio repleto que en un club para dos mil personas?
A veces es mejor tocar en un lugar más chico, especialmente si está repleto. En particular porque yo recuerdo ser parte de ese público y estar, por ejemplo, entre los doscientos tipos que fueron a ver a The Clash en tal lugar. Tal vez para la banda no estuvo muy bueno pero, para mí, esa cercanía fue mágica. Con Loaded hemos tocado en todos los contextos, desde festivales multitudinarios hasta bares. He pasado por bandas súper exitosas, constantemente de gira por estadios, lo cual es genial por el rugido del público, pero no es tan bueno cuando te das cuenta que estás a setenta metros de la primera fila. Ciertamente hacés más plata así, pero también gastás mucho más en costos de producción. Para mí, lo ideal sería una audiencia de dos mil personas en todos los lugares a donde vas a tocar. De esa forma, no sería demasiado ni muy poco, podrías ganar plata y todo funcionaría como una máquina. Está un poquito por sobre “de culto” y por debajo de “mega”.

Hoy en día parece que sólo una banda como U2 puede llenar estarios alrededor del mundo, y la brecha entre esas bandas y el resto es cada vez mayor, dejando vacante un término medio. ¿Cómo ves a la industria hoy en comparación a lo que era cuando comenzaste?
Creo que uno siempre quiere lo que no tiene. Recuerdo cuando los Guns n Roses tocaban en clubes y después pasábamos un cuaderno para que la gente anotase sus correos para mandarles información… y no me refiero a sus emails sino a su dirección, código postal y todo eso. En aquel entonces, hubiésemos matado por tener algo como Internet, donde podés promocionarte hacia todo el mundo desde tu sitio.

Pero eso también lleva a tener veinte mil bandas para escuchar, pero muy pocas que realmente valgan la pena. De alguna manera, hay una especie de sobre exposición…
…si, hay argumentos para los dos lados. Hoy en día, mi hija de 12 años me busca bandas en MySpace de las cuales nunca había escuchado y están buenísimas. Te aseguro que no era tan fantástico en los 80s. No hay que romantizarlo tanto. Implicaba un montón de trabajo y muchísimas bandas quedaron en el camino.

A lo largo de tu carreta lo viste todo, hiciste todo y sobreviviste a todo. ¿Qué consejo le darías al Duff McKagan de 20 años que tiene una vida por delante?
“Cuando estés tocando en Sacramento y veas una botella que viene de frente, ¡agachate!” (risas). Hablando en serio: “no tomes… tanto”. Pero al mismo tiempo, ese camino me ha llevado a donde estoy hoy, y estoy muy contento de estar acá. Ciertamente hubo un tiempo en el cual no debería haber estado, entonces trato de reírme de todo lo que hago. Hay gente que se toma las cosas demasiado en serio, especialmente con las bandas por las que pasé, las cosas que hice y demás. En esos momentos, doy un paso hacia atrás y me río. En el fondo, no sé si me daría algún consejo porque las lecciones me llevaron a donde estoy hoy, y eso no lo cambiaría por nada.


Duff McKagan’s Loaded va a tocar esta noche de viernes (05/11) en El Teatro de Colegiales (av. Federico Lacroze 3455) y mañana, sábado (06/11), por la tarde en el festival Pepsi Music realizado en el Club Ciudad de Buenos Aires (Av. Libertador 7501).


*Esta nota salió publicada en el sitio de la revista G7, www.revistaG7.com